El año 1903 es famoso porque por primera vez voló un avión y Ford lanzó el primer coche producido en serie. En nuestro país, la empresa Hispano-Suiza también presentaba su primer automóvil, y la revolución industrial que había llegado con retraso comenzaba a invadir todos los ámbitos sociales. Mientras tanto, alguien vio ahí una oportunidad de mejora de su entorno material. Un pequeño grupo de 43 arquitectos, artesanos y artistas fundó en 1903 el Fomento de las Artes Decorativas, en una calle del Raval de Barcelona.
 
Juli Capella. 
Presidente del FAD 

Centenario del FAD El Año del Diseño
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Querían evitar la frialdad industrial y promover una mayor calidad formal en lo que nos rodea y sirve. La idea no era nueva, William Morris y su Arts & Crafts ya la había avanzado años antes, y su mensaje iba a fructificar con organizaciones como el Deutscher Werkbund (1907) o los Wiener Werksutäte, creados con el objetivo de armonizar industria y buen gusto. Pero la mayoría de esas gloriosas instituciones, tras su fulgor, fueron desapareciendo con el asentamiento del diseño moderno.

 


El FAD es una excepción mundial: no hay otro organismo similar que haya perdurado un siglo promoviendo la arquitectura, el interiorismo, el diseño industrial, el grafismo, la artesanía, la orfebrería, la moda y en la actualidad el audiovisual. La clave ha sido su constante renovación, su adaptación al espíritu de los tiempos, la apertura a nuevas disciplinas, la extensión creciente hacia nuevos ámbitos territoriales y, sobre todo, su independencia. El FAD se mantiene gracias a las aportaciones económicas, teóricas y energéticas de sus 1.500 socios -de los cuales 200 son empresas-, que se invierten en promover socialmente un diseño de mayor calidad.

Por eso, cuando el FAD vio acercarse su centenario, en lugar de organizar un acontecimiento endogámico, cerrado y de autobombo, prefirió ofrecer la celebración a los ciudadanos, a fin de cuentas los usuarios finales de todo cuanto se crea. En lugar de presumir de lo mucho conseguido, decidimos salir a la calle para saber si nuestras disciplinas están sirviendo realmente a la gente. Y para ello hemos pedido ayuda a las administraciones: al Ayuntamiento, a la Generalitat y al Ministerio, que de forma entusiasta nos han encomendado un año entero de debate, reflexión y activismo en torno al diseño. Para llevarlo adelante contamos con un equipo dirigido por Òscar Guayabero, continuador de la tarea iniciada por Joan Vinyets en la preparación y coordinación de un cualificado programa.
Vamos a mirar de nuevo hacia delante, nutriéndonos, eso sí, de un pasado rico; vamos a hacer autocrítica de estos años de convulsión en el diseño; vamos a intentar explicarnos mejor, recoger las inquietudes de todos los ciudadanos y usuarios, crear lazos entre creadores y empresarios, promover la participación de todos los implicados y dar oportunidades a los que empiezan. Queremos acabar de una vez con la imagen estereotipada y frívola del diseño, que lo conceptúa como algo añadido, caprichoso, caro…, cuando debería ser todo lo contrario. Vamos, en definitiva, a proyectar la capitalidad de Barcelona, Cataluña y España como abanderadas del diseño, el ingenio y la creatividad a escala internacional. Vamos a demostrar que el diseño es sinónimo de progreso.


Juli Capella
Presidente del FAD

 
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