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El
FAD, que si no fuera un sacrilegio debería cambiar la explicitación
de sus siglas (¿por Avantguarda del Disseny, quizás?), ha
crecido hasta abarcar una poderosa relación de disciplinas relacionadas
con la creatividad: arquitectura, comunicación gráfica,
moda, fotografía, diseño industrial, artesanía, plástica...
Todas esas cosas que la imaginación piensa y la mano dibuja. Y
desde esta plataforma múltiple, que también fomenta el intercambio
y el mestizaje, el FAD nos dice: pensemos en el diseño, es decir,
pensemos en todo lo que nos rodea, en nuestros objetos y en nuestro paisaje,
interroguémonos sobre ello y divirtámonos haciéndolo.
Y hagámoslo principalmente en Barcelona -aunque también
en otras ciudades- donde el diseño es vicio, vocación y
casi necesidad.
Cuando hablamos de diseño, enseguida pensamos en las creaciones
glamurosas, olvidándonos de que todo está diseñado
por alguien en algún lugar y olvidándonos también
de que muchas de las grandes creaciones que amueblan nuestra vida cotidiana
son anónimas en la actualidad: hoy desconocemos quién fue
el autor de la pinza de la ropa, del sacacorchos o del clip para el papel.
Esto pone de manifiesto una cosa: lo que prevalece es la idea.
No hay diseño sin idea, y la idea nace de la percepción
del problema y de la conciencia del conjunto, del entorno. Me gusta que
esta reflexión se produzca en Barcelona, que es una ciudad que
ha apostado por el espacio de calidad, con todo lo que eso supone, en
proporción, en materiales, en texturas, en mobiliario, en capacidad
de uso, etc. Una ciudad que, por otra parte, está haciendo su Museu
del Disseny con criterios renovadores.
El programa del Año del Diseño está lleno de imaginación:
propuestas divertidas, itinerarios para reencontrar lo obvio y descubrir
lo impensado, debates, conferencias y exposiciones. De todo ello tiene
que quedar la conciencia de que el diseño es un factor de calidad,
que es tanto como decir de riqueza, de valor añadido; que este
diseño global es una parte esencial de la Ciudad del Conocimiento.
Y que, aunque en todas partes existe mucho diseño frustrado -lo
que también se nos muestra en este catálogo de actividades-,
entre nosotros, la calidad, la imaginación y la eficacia están
garantizadas.
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