libro ·Barcelona·. La misma idea de continuidad histórica de la tradición creativa de Barcelona en el ámbito del diseño, así como la necesidad de imaginar un artefacto museístico que supere el carácter de contenedor estático de colecciones, confluyen en la necesidad de un concepto museológico avanzado para el nuevo centro de la Plaça de les Glòries.

texto Jordi Pardo
Director del projecto del Museu del Disseny de Barcelona
Institut de Cultura de Barcelona

Espacio vivo y factoría de conocimiento
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Museo de les Artes Aplicadas de BerlínBarcelona reúne las condiciones y goza de una posición privilegiada para poderse consolidar como una de las capitales del diseño internacional y conectar con la red de las principales ciudades emisoras de nuevas tendencias y propuestas. Sus potenciales no sólo tienen la fuerza de la oportunidad puntual, sino que son el resultado de un proceso histórico marcado por la continuidad de una tradición secular que ha creado una densidad significativa en el tejido intelectual, académico, profesional, industrial y comercial relacionado con la cultura del diseño.

La innovación en el proceso de conceptualización y materialización de la artificialidad ha tenido un punto de refracción y reflexión creativa e industrial que sobrepasa el territorio catalán y que ha desempeñado un papel destacado en la geografía peninsular y europea. A esta posición privilegiada, integrada en el diálogo con los grandes movimientos y tendencias europeas del siglo XX, se le presenta ahora el reto de conectar con la red de centros internacionales del diseño.

Barcelona destaca por la confluencia complementaria de diferentes elementos que crean las condiciones óptimas para el crecimiento de una relación sistémica entre creatividad, investigación, innovación tecnológica, formación y cualificación profesional, capacidad productiva y comercialización. Estas condiciones se han desarrollado desde mucho antes de la revolución industrial y han definido una relación de continuidad que se convierte en uno de los activos diferenciales más importantes con respecto a otras ciudades y territorios de Europa.
Si bien es cierto que el peso industrial de ciudades como Milán en el diseño de objetos, París en el campo de la moda, o los países escandinavos en el campo de la arquitectura o el diseño digital son ejemplo de especialización indiscutible, Barcelona y el territorio catalán tienen una gran oportunidad para convertirse en referencia internacional de la reflexión y la experimentación y de la interacción del conjunto de disciplinas del diseño. La arquitectura, el diseño de objetos, el diseño gráfico y la comunicación visual, el diseño multimedia y la moda son partes de un todo que se presentan tanto en el latido actual de la ciudad como en su tradición creativa.
Lo que precisamente otorga singularidad a Barcelona es la suma de la fuerza de las áreas específicas: un territorio de diseño amplio y denso en el que la escuela, el despacho, el taller, la fábrica, el laboratorio y el escaparate integran el gran activo de innovación, expresado en la tradición y en la historia reciente, y especialmente en la enorme potencia de los jóvenes creadores.
La gran tradición manufacturera, el peso económico de la capital de Cataluña y el carácter abierto de puerto y de puerta abierta al intercambio de ideas, tecnologías y mercancías han hecho posible que Barcelona se convierta en el centro neurálgico de un sistema integrado. Es la misma realidad compleja que expresa el Año Internacional del Diseño tanto desde el punto de vista de la realidad viva como de perspectiva de futuro, deseo y utopía necesaria.
La tradición y continuidad histórica de oficios relacionados con las artes del objeto, la fuerza de la industrialización de Cataluña, el vigor de la actividad comercial, la importancia y prestigio de las escuelas de arquitectura y diseño y el reconocimiento internacional de sus profesionales han sido decisivos para consolidar unas actividades económicas que ocupan a más de treinta mil personas1 y que generan un impacto directo de más de un 3 % del producto interior bruto de la economía catalana (2)

El hecho de que la Junta Económica de Barcelona crease en 1775 la Escuela Gratuita de Diseño, la existencia de escuelas de prestigio centenarias como la Llotja o la Escola Massana, el reconocimiento de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, la fuerza de la moda en Barcelona, o la celebración del primer centenario del Fomento de las Artes Decorativas indican la tradición y el alcance de este fenómeno. El dinamismo de la oferta cultural y artística de la ciudad y el efecto amplificador que ha provocado la transformación urbana reciente son factores esenciales para entender tanto la llegada a Barcelona de importantes instituciones foráneas y centros de diseño europeo como el incremento de la percepción de esta ciudad como un territorio en el que el diseño forma parte de su imagen exterior y de su realidad palpable.

 


El proyecto museológico

el Museo del Vidrio de Corning, Nueva York El análisis del entorno, las tensiones y los retos de la cultura y la industria del diseño, así como los resultados del diagnóstico de los fondos museísticos existentes y también de aquellos nuevos patrimonios que hay que incorporar urgentemente sitúan los parámetros básicos para la elaboración del concepto de infraestructura museística. La misma idea de continuidad histórica de la tradición creativa de Barcelona como elemento que debe tenerse en cuenta, así como la necesidad de imaginar un artefacto museístico que supere el carácter de contenedor estático de colecciones confluyen en la necesidad de un concepto museológico avanzado. El Museu del Disseny de Barcelona se plantea como una factoría de conocimiento, es decir, un espacio vivo, que formule preguntas y nos acerque a nuevas respuestas y en el que sea posible tanto la experimentación y la investigación, como la presentación de nuevas propuestas y conceptos de futuro, como, por ejemplo, la mirada contemporánea al pasado y la exploración de nuevas interpretaciones de la realidad. Por esta razón, el Museu del Disseny de Barcelona será una infraestructura museística en la que el lenguaje expositivo se combinará con la programación de actividades, acciones y experimentaciones no expositivas en torno a los tres grandes conceptos: cultura, tecnología y creatividad.

La propuesta museológica3 que se está desarrollando ha tenido en cuenta las necesidades de las colecciones y las disciplinas del diseño y, por otra parte, las claves que marcan las tendencias y procesos internacionales tanto desde el campo del diseño como de la gestión museística y cultural. Los criterios previos con los que se ha elaborado la propuesta de discurso museológico son dos: desarrollar una lectura transversal y pluridisciplinaria y, a la vez, mantener la unicidad de las colecciones y de las disciplinas asociadas.

El discurso museológico se centra en el binomio creatividad-utilidad inherente al concepto de diseño como ámbito de producción de la artificialidad y como proceso creativo. Se presentarán sus raíces históricas, se tratará su impacto en la vida cotidiana contemporánea, se plantearán los nuevos retos y se analizarán las nuevas tendencias desde una perspectiva general y pluridisciplinaria. Se reflexionará sobre las dimensiones artístico-expresivas, simbólicas, tecnológico-funcionales y económicas del diseño desde una visión que enriquezca la dimensión antropológica con la que hay que analizar la complejidad del mundo de la artificialidad. El marco geográfico del discurso contemplará la dimensión local relacionada con el papel de Barcelona, Cataluña, España y su entorno en el arco mediterráneo, la tradición del diseño europeo y el diálogo con las grandes tendencias del panorama internacional del diseño.
El criterio de unicidad de las colecciones permitirá presentar de forma organizada las diferentes áreas de los fondos y la relación con las disciplinas específicas, sin perjuicio de las lecturas transversales que permite desarrollar el planteamiento del discurso museológico general, abierto a la exploración de nuevos temas de interés de la gente y de los creadores.

Los fondos museísticos municipales iniciales contienen una interesante colección de artes decorativas; la mejor colección de cerámica decorada y ornamental de España; una colección importante de artes gráficas; una colección muy importante de tejidos, y especialmente de indumentaria y complementos, y la mejor colección de diseño industrial de España. En total, se dispone de más de cien mil objetos. La perspectiva del nuevo proyecto permitirá ordenar y aumentar los fondos. Las colecciones de futuro incorporarán nuevos fondos de arquitectura, diseño gráfico y comunicación visual, y los nuevos patrimonios relacionados con el diseño digital y multimedia. Las áreas temáticas específicas en función de las cuales se organizarán las colecciones serán: artes decorativas, cerámica, diseño y comunicación visual, arquitectura y diseño urbano, diseño industrial, moda y complementos, y diseño digital y multimedia, con una referencia a la publicidad como producto de comunicación.

La articulación museística
El Museu del Disseny de Barcelona se plantea como un espacio vivo que supere la dimensión tradicional de contenedor de colecciones para actuar como motor cultural. Se trata de una infraestructura concebida como una pieza integrada en un sistema al servicio de la experimentación, la investigación, la divulgación y la sensibilización con respecto a la cultura del diseño: una infraestructura museística que actúe como factoría de conocimiento e instrumento moderno de conservación de las colecciones existentes y de preservación de los nuevos patrimonios.
La articulación museística tiene en cuenta tanto el funcionamiento equilibrado de los recursos expositivos como la capacidad de organizar propuestas y actividades en los formatos más variados.


La organización expositiva se basa en dos tipos de exposiciones simultáneas: las exposiciones transversales y las temáticas. A estas dos líneas genéricas de programación expositiva se añade una tipología de espacios basada en tres modelos diferenciados: las exposiciones estables, las exposiciones temporales, y las galerías de estudio (o almacenes que se pueden visitar). El Museu del Disseny contará, además, con un jardín exterior para la presentación de las colecciones de mobiliario urbano y grandes elementos tridimensionales, así como para la organización de acciones en formatos diversos.
Las exposiciones estables se concebirán como espacios de comunicación cambiantes. Las exposiciones temporales permitirán renovar constantemente las propuestas relacionadas con los ejes de investigación del centro, con temas de actualidad o con producciones realizadas en colaboración con otras instituciones, colectivos y profesionales. Las galerías de estudio (o almacenes que se pueden visitar) permitirán que el público interesado pueda visitar el fondo del museo como parte de una visita singular o para estudiar y aproximarse de forma intensiva a las colecciones.

Museu de les Arts Decoratives

Los precedentes del Museu del Disseny
La idea de crear un espacio en el que se integrasen las artes del objeto y en el que fuese posible establecer una relación entre las escuelas, los profesionales, el público y la industria tiene un precedente histórico en la Barcelona de los años treinta. El ideario político de las administraciones noucentistes situó la cultura como un elemento estructurante del progreso del país. Joaquim Folch i Torres imaginó un museo dedicado a resumir, presentar y preservar el patrimonio de las artes del objeto. La Junta de Museos creó en el año 1932 el Museu d'Arts Decoratives, ubicado en el Palau Reial de Pedralbes. Este nuevo espacio público ganado para la cultura pretendía ser escaparate de la tradición de las artes del objeto, y espacio de estudio para los artistas y creadores del momento, integrando las diferentes disciplinas: los objetos de uso cotidiano, artístico y ornamental. En el año 1949, la Administración franquista decidió desmantelar el museo, lo fragmentó y trasladó parte de las colecciones a una serie de edificios dispersos por la ciudad, inadecuados para la actividad museística y sin capacidad para permitir el crecimiento de las colecciones y la gestión adecuada de los servicios internos y externos.

A partir de la recuperación de las instituciones democráticas, fueron muchas las voces que reclamaron que se impulsase una infraestructura dedicada al diseño. El propio Oriol Bohigas4 formuló y defendió a principios de los años noventa una propuesta específica para recuperar de nuevo un espacio museístico unitario que permitiese volver a presentar al público las importantes colecciones municipales así como ampliarlas con nuevos fondos contemporáneos.
En 1995, de nuevo en el Palau de Pedralbes, se vuelve a abrir al público el Museu d'Arts Decoratives con la presentación de las colecciones históricas y una nueva exposición representativa de diseño industrial organizada por Quim Larrea y Juli Capella que todavía hoy es la más importante de España. En el año 1999, el Plan Estratégico de Cultura5 impulsado por Ferran Mascarell detectó de nuevo la necesidad de crear un museo dedicado al diseño como una de las nuevas infraestructuras culturales más necesarias.

El pabellón de Alemania en la exposición de Barcelona de 1929, de Ludwig Mies van der Rohe.En el verano de 2001, el equipo MBM Arquitectes (Oriol Bohigas, J. Martorell, D. Mackay, O. Capdevila y F. Gual) ganó el concurso público convocado por el Ayuntamiento de Barcelona. A partir de ese momento, se inició el proceso de definición del proyecto en el marco de un diálogo conceptual y técnico entre arquitectura y museología que ha sido muy enriquecedor. El proyecto básico de arquitectura redactado por MBM ha sido desarrollado a partir del proyecto museológico con un programa que tiene que permitir una gestión flexible y eficiente de las necesidades de las actividades externas e internas del museo. El Museu del Disseny de Barcelona es una apuesta estratégica relacionada con tres grandes objetivos: la creación de la nueva centralidad urbana de la Plaça de les Glòries; el impulso de la innovación en el campo de la promoción económica y de la actividad profesional e industrial del diseño, y un proyecto cultural de futuro que resuelve un importante déficit pendiente en el mapa museístico de la ciudad y abre una plataforma de impulso de la creatividad y la innovación.

 
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