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El centenario de las agregaciones
TEXTO: Gabriel Pernau
Sant Martí de Provençals
TEXTO:Francesc Caballé
Gràcia
TEXTO: Carolina Chifoni
Sants
TEXTO: Vicenç Navarro i Lluís Puyalto
Sant Andreu de Palomar
TEXTO: Joan Pallarès-Personat
Sant Gervasi de Cassoles
TEXTO: Àngel Tuset / Amèlia Poves
Les Corts de Sarrià
TEXTO: Lluís M. Bou i Eva Gimeno
Horta - Sarrià
Fotos: Eduard Olivella
Agraïments: Arxius Municipals dels districtes de Sants-Montjuïc, Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi, Gràcia, Sant Andreu i Sant Martí

 

TEXTO: Lluís M. Bou i Eva Gimeno

Les Corts de Sarrià

Masías, tejerías e industrias

Exceptuando un breve periodo de diez meses comprendido entre enero y noviembre de 1823, Les Corts dependió del municipio de Sarrià desde 1716 -Decreto de Nueva Planta- hasta 1836. A partir de entonces, disfrutó de plena autonomía municipal hasta 1897, año de su agregación a Barcelona.

Tradicionalmente, Les Corts había sido un territorio de actividad agrícola y población dispersa, con escaso asentamiento de industrias. Desde la época medieval y hasta casi mediados del siglo XIX, el único núcleo consolidado lo formaba la agrupación de diversas masías alrededor del eje del antiguo Torrent dels Morts -actual calle Les Corts-, conocido como Corts Velles. Testimonio de este pasado, es el hecho de que en este lugar y hasta 1966, todavía existían las masías de Can Calopa y Can Grau, desaparecidas al levantar los edificios Trade. No fue hasta 1845 que se originó un pequeño ensanche con la apertura de diversas calles alrededor de la -también en construcción- parroquia de Santa Maria del Remei en la actual plaza de la Concordia. Esta nueva urbanización, conocida como Corts Noves, se iría concretando sobre terrenos pertenecientes a las familias Cuyàs, Gelabert y Closas. El mismo año de 1845, la familia Cuyàs cedió parte de unos terrenos cercanos a Riera Blanca para construir el nuevo cementerio municipal. Otras iniciativas destacables fueron la apertura de la calle Anglesola (1856), que conectaba la parroquia con la carretera de Sarrià a Barcelona; y, comunicando con Sants, la apertura de la calle Vallespir entre 1861 y 1865. También es en esta época cuando el municipio de Les Corts se plantea la necesidad de construir un nuevo edificio para alojar el consistorio, pero este proyecto no se concretó hasta 1884, cuando la familia Comas-Masferrer cedió unos terrenos de la finca Sòl de Dalt propiciando el inicio de la construcción de lo que hoy es la sede del distrito, dos años más tarde. Este hecho favoreció la urbanización de los alrededores de las calles Masferrer y Remei, comunicando las plazas del Ajuntament -plaza Comas- y de la Iglesia -plaza Concòrdia- para agrandar este nuevo centro político.

Los modernos inmuebles de oficinas contrastan con los modestos edificios de las Corts.

Iniciativas como éstas ejemplifican la importante contribución de las principales familias terratenientes a la consecución de la estabilidad de un municipio independiente. También hay que destacar otras mejoras públicas como la instalación de fuentes y el alumbrado de gas en los años 1866 y 1877, respectivamente, así como la construcción de las escuelas municipales en la plaza Comas en 1893.

Hacia 1868 Les Corts se divide administrativamente en cuatro distritos: Les Corts Velles, Les Corts Noves, Can Batlló y Camp de la Creu. Estos dos últimos distritos reunieron la mayoría de industrias incipientes que se establecieron en el término y que contribuyeron a modificar la fisonomía del mismo. Dadas las condiciones del terreno y la abundante agua, en Les Corts también se habían establecido bastantes ladrillares.

Can Batlló -la actual Escola Industrial- fue la fábrica de hilados y algodón que los hermanos Batlló establecieron en 1867 sobre un vasto terreno equivalente a cuatro manzanas del Eixample, delimitadas por las calles París, Urgell, Rosselló y Viladomat, en el extremo del término. El proyecto de Cerdà preveía la continuación de la retícula ortogonal hasta la calle Entença -Riera Magòria- lo que se llevó a cabo configurando una barriada periférica respecto al centro de Les Corts, al mismo tiempo que lo conectaba con Barcelona por el Eixample.

Por otra parte, la zona del Camp de la Creu empezó a urbanizarse cerca de la fábrica Castells, productora de charoles y barnices, que formó una pequeña colonia obrera a su alrededor -todavía existente entre las calles de Equador y Montnegre-, parecida a la que, en 1887, se formó en el Prat de Rull, conocida con el nombre de Maria Cristina. También hacia 1880, empezaron a construirse edificios en los alrededores de la plaza del Carme, en el eje formado por las calles Morales y Montnegre.

A parte de los incipientes ejes de urbanización que se empezaron a desarrollar, el paisaje general del municipio continuaba siendo preeminentemente agrícola y escasamente densificado, a diferencia de la industrialización más intensiva que caracterizaba a otros pueblos del Pla de Barcelona. Este hecho contribuyó a la implantación de una serie de servicios asistenciales promovidos, sobre todo, por entidades particulares y religiosas, que encontraban en Les Corts grandes extensiones de terreno, normalmente segregadas de antiguas masías, con un precio mucho más asequible. De esta manera, encontramos que, en 1867, se instalan el Colegio de las monjas de Loreto, el Asilo de Sant Joan de Déu para niños escrufulosos y de familias pobres y el Instituto Frenopático; en 1872, el Asilo y Colegio del Bon Consell; en 1875, el Sanatorio y Asilo Mayor de Curas Retirados; en 1882, el Convento de las Carmelitas Calzadas; en 1884, la Casa Provincial de Maternidad y Expósitos; en 1885, el Hospital del Sagrat Cor de Jesús para operaciones quirúrgicas; y en 1888, el Asilo de Sant Rafael.

Por las mismas razones, otras masías perdían su condición de explotaciones agrícolas y se convertían en villas de veraneo para la burguesía acomodada barcelonesa, sobre todo en la actual zona de Pedralbes, también perteneciente al actual distrito de Les Corts. Pero sin duda, los ejemplos más interesantes están representados por la Torre Girona y la finca Güell, esta última fue reestructurada por el arquitecto Antoni Gaudí entre 1883 y 1887, convirtiéndose, durante los años veinte de nuestro siglo, en el Palau Reial.

En el momento deser anexionada a Barcelona, Les Corts contaba con una población de menos de 7.500 habitantes y 502 edificios. Era un caso atípico, pues, comparativamente, se trataba del ex municipio con menos terrenos, habitantes, densidad y edificación. Les Corts sólo aportó el 2,78 por ciento del número total de edificios que Barcelona heredó de la anexión, pero, sin embargo, durante el periodo de 1846 a 1900, Les Corts multiplicó considerablemente su número de viviendas: 44 en 1846, 92 en 1851, 166 en 1860, 451 en 1887, 502 en 1897 y 505 en 1900.

De hecho, a pesar de la oposición del consistorio de Les Corts a la anexión, rubricada en diversos manifiestos antiagreagacionistas, ésta no supuso un hecho traumático en el sentido de modificar el propio talante, Les Corts mantuvo su carácter marcadamente rural de acuerdo con una evolución urbanística embrionaria que no se vio alterada hasta mucho más tarde, con las drásticas intervenciones que se produjeron durante la dictadura, especialmente durante el mandato del alcalde Porcioles.