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FUNDACIÓ PRISBA.
Premio a la empresa abierta

. Fundación Prisba

Año de creación: 1992
Actividad: servicio externo de lavandería
Proyectos singulares: la sociedad reinvierte los beneficios en obra social
Presidente: Pilar Mercadé i Nubiola
Número de trabajadores: 6 fijos, 4 trabajadores externos y 10 voluntarios
Facturación: 31 millones (1997)
Teléfono: 93 310 23 54

 

Pilar Mercadé:

"Trabajamos con criterios empresariales. Queremos acabar con esa idea según la cual para ayudar a la gente con pocos recursos todo vale. Pretendemos, si no ser competitivos, sí ser competentes, tener una clientela y ofrecerles lo mejor. Tradicionalmente, cuando se pensaba en la gente con pocos recursos se decía 'esta silla ya servirá'. Pero no es suficiente. Si a cualquier persona le gusta que un local esté limpio y sea bonito, ¿por qué a ellas no? ¿No son también personas? Con criterios empresariales consigues más calidad dedicando menos recursos. La estética también debe cuidarse. No se pueden dejar las cosas de cualquier manera. Es una de las cosas que aprendí en un curso de mujeres emprendedoras que realicé a través de Barcelona Activa. Allí adquirí la seguridad y los conocimientos técnicos que me faltaban. Y fíjate ahora, la facturación de la lavandería se incrementa un treinta por ciento cada año."
"Para mí es una gran satisfacción. Soy inquieta y me gusta plasmar en la realidad mis ideas. Pero si eres mujer resulta más difícil. De entrada, provocas reticencias, aunque a la larga te hacen más caso, porque saben que tu esfuerzo ha sido mayor."

Lavar y planchar

"Una de las cosas más bonitas que me han dicho fue hace cuatro años. La señora Maria, una abuela del barrio, me dijo: 'Parece mentira que funcione un local como éste. Es la primera cosa normal y buena que he recibido en noventa años.'"

La primera cosa normal y buena que he recibido en noventa años. A Pilar Mercadé, alma mater de Prisba, se le quedaron grabadas estas palabras. Era la mejor recompensa que podía tener esta ex farmacéutica después de seis años de esfuerzos y de lucha, a menudo solitaria, por ayudar a los demás.

Mercadé puso en marcha una fundación sin afán de lucro que es varias cosas a la vez. Lavandería, centro de día, hogar de ancianos, centro recreativo, comedor comunitario, oficina de empleo... Y, a partir de septiembre, también tienda de ropa de segunda mano y franquicia de lavanderías.

Prisba se puso en marcha en 1992 a la sombra de los fuegos artificiales olímpicos. Pilar Mercadé vio la necesidad de dotar de servicio de lavandería y duchas a gente mayor sin recursos. "Y es que, por muy contradictorio que parezca, a finales del siglo XX el setenta por ciento de las viviendas viejas de Ciutat Vella no dispone todavía de ducha", revela.

La idea era tan simple como ofrecer unos servicios básicos a hombres y mujeres de entre ochenta y noventa años del barrio de Santa Caterina, y que pagaran por ellos un precio simbólico. "Pero que los pagaran, porque la beneficencia por sí sola no aporta nada al beneficiado si no se enseña a valorarla. La beneficencia, entendida como tal, tiende a perpetuar las condiciones de los afectados", argumenta Mercadé.

Además del servicio de lavandería, a 500 pesetas la lavadora, Prisba montó un centro de día. El pequeño local de la callejuela Cecs de Sant Cugat funciona como residencia de unos veinte abuelos y abuelas que llegan a través de Atención Primaria del Ayuntamiento y de Caritas. Hombres y mujeres que en algunos casos viven solos con pensiones que apenas llegan a las 35.000 pesetas. Gente muy frágil por la que Prisba vela incluso en lo referente a su medicación.

La crisis de 1994 también afectó a instituciones como Prisba. La congelación de las subvenciones institucionales obligó a buscar nuevas vías de financiación. Se reconvirtió la lavandería en una empresa. Y así fue como llegaron los actuales planes de expansión. La fundación compite hoy con empresas privadas operando con los mismos precios, pero ofreciendo, según Mercadé, un plus de calidad y un valor del que carecen las demás: se trata del plus de solidaridad, como ella lo llama, "el saber que estás ayudando a gente que lo pasa mal."

Parece ser que el proyecto funciona bien. Han conseguido una subvención de la Fundació "la Caixa" y que Lluís Bassat les diseñe el nuevo logotipo. Los planes de Prisba pasan por iniciar nuevas actividades y vender la idea a otros particulares o instituciones. Más de un ayuntamiento ya se ha mostrado interesado.