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SERVEIS EDUCATIUS
CIUT’ART, SL
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Premio a la empresa que activa Barcelona

. Serveis Educatius Ciut’art, SL

Año de creación: 1988
Presidente: Fernando Grasa
Actividad: gestión y difusión cultural
Mediana de trabajadores: 99 (1997)
Facturación: 164 millones (1997)
Teléfono: 93 412 72 93

 

Fernando Grasa:

"Un museo o centro cultural debe prestar una especial atención al personal que trabaja con los visitantes. Tiene que profesionalizar este nivel al igual que los especialistas en el departamento de prensa, restauración o audiovisuales. Al fin y al cabo, esta es la cara pública del museo. El 99 % de los visitantes no conocerá nunca al director ni al conservador, sino a la persona que está en la taquilla o que le comenta la exposición."
"La pregunta a responder no es ¿quién es Miquel Barceló?, por ejemplo, sino ¿cómo se explica Barceló a un niño, a un estudiante de arte, a un jubilado, a un extranjero, a la señora Maria de Santa Coloma...?"
"El objetivo del servicio educativo de un centro cultural o museo es ofrecer las últimas tesis o la interpretación del comisario sobre un artista".
"Por vocación, nos interesan dos temas: el arte contemporáneo y la ciudad. Las dificultades en torno al arte contemporáneo son enormes. La gente agradece más que le expliques cosas de cualquiera de los creadores de la lista del Macba que de Sorolla o Zurbarán."
"Nuestra filosofía es continuar con la mentalidad de la escuela-taller. Creo que este es un trabajo bastante artesanal".
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Visitas comentadas

"En 1992 todo el mundo nos decía que estábamos locos. A priori, con la crisis económica y los museos congelados, los asesores nos decían que íbamos directamente hacia el desastre." Pero Fernando Grasa y el resto de responsables de la Escola-Taller Dipòsit de les Aigües pensaban que valía la pena intentarlo. Y en octubre de aquel año, en plena resaca olímpica, nació la cooperativa Ciut'art.

Hoy, Ciut'art gestiona el Servicio Educativo y el Servicio de Atención a los Visitantes del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona y es responsable de los servicios de recepción y de información de las salas del centro y también diseña la oferta educativa para las visitas a las exposiciones del Centre Cultural Caixa de Catalunya y de su Espai Gaudí. Ciut'art ha trabajado con todas las administraciones públicas, con entidades culturales y con los principales museos de la ciudad, participando en más de 140 exposiciones (visitas comentadas) y otras actividades: itinerarios urbanos, talleres, cursos o conferencias.

En fin, que el desastre ha funcionado bastante bien. "Estos proyectos requieren unas gotas de pasión, de irracionalidad", afirma Grasa, director de Ciut'art. Él era profesor de matemáticas cuando, en 1988, asumió junto con tres colegas la formación de un equipo de personas especializadas para atender a los visitantes de la exposición Barcelona, la ciutat i el 92. La idea había surgido en unas conversaciones con Pep Subirós, entonces asesor de Asuntos Culturales de la Alcaldía de Barcelona.

Aquella experiencia inicial puso de manifiesto que "había que profesionalizar este tema", señala Grasa. "Por otro lado, estaba claro que si se creaban equipamientos, necesitarían un nuevo tipo de profesionales ligados a la difusión cultural y urbana, especialmente en sus aspectos más contemporáneos". Con este objetivo se puso en marcha primero la escuela-taller y después la cooperativa.

Desde hace tres años, Ciut'art es una sociedad limitada. De los 39 trabajadores y los 17 millones que facturó la cooperativa en 1992 se ha pasado a 99 trabajadores y 164 millones en 1997.

Ciut'art recluta su personal entre estudiantes universitarios en el último curso o recién licenciados. La filosofía de la empresa es ser una especie de punto de partida de la carrera, pero no un objetivo profesional en sí mismo. "Es un trabajo interesante, que se puede compatibilizar con un posgrado y después dar el salto", dice Fernando Grasa. Ésta es la razón de que la mayor parte de los contratos sean a tiempo parcial.

El perfil de los futuros monitores lo determina el tema de las exposiciones. Pero la condición básica es ser un buen comunicador. "Una de las funciones fundamentales de un monitor -explica Grasa- es conseguir que el público se detenga ante la obra. También es una de las cosas más difíciles: quedarse callado durante un minuto delante de un cuadro y dejar, simplemente, que la gente mire. Se ha de tener en cuenta que, cuando una persona visita sola una exposición, no pasa más de 15 segundos ante cada pieza".