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REPORTAJE

 

  TEXTO: Karles Torra   FOTOS: Enrique Marco 

R.C.D. Espanyol:
La cantera contraataca

El Espanyol llega a su centenario, y lo hace con la misma filosofía que empujó a su creación. Fundado por empresarios barceloneses, el club levantó el vuelo como "rara avis" en un panorama formado por extranjeros, en su mayoría ingenieros y técnicos que entonces trabajaban en las industrias textiles y corcheras. B.MM, que en el pasado ha reservado diversas secciones a la historia del F.C. Barcelona, repasa en el siguiente reportaje la trayectoria de este otro club centenario, también estrechamente ligado a la ciudad .

 

El mundo del fútbol cada vez se parece más a Wall Street, es decir, a una desenfrenada guerra de tiburones que, mordiéndose unos a otros, sólo buscan el beneficio inmediato. Las transacciones millonarias, los comisionistas compulsivos, las intoxicaciones mediáticas, los supuestos genios de las finanzas y las peleas sin tregua por la audiencia llenan los titulares de la prensa del ramo, haciendo evidente la desnaturalización de este juego tan entretenido inventado por los ingleses a mediados del siglo XIX.

Con la progresiva extranjerización de los equipos, que muchas veces llegan a alinear ocho o nueve foráneos, surge al mismo tiempo la mengua sustancial en el grado de identificación del aficionado hacia sus jugadores. Se rompen los vínculos y el fútbol se convierte en un mero espectáculo mediático surcado por nombres exóticos, cracks a precio de saldo y saldos a precio de crack.

En este escenario sobrevolado por halcones y buitres, nos encontramos con que los periquitos del Espanyol apuestan decididamente por la cantera. Al menos siete jugadores del fútbol base han aterrizado en el primer equipo en el curso de la temporada previa al Centenario, y entre ellos hay cuatro (Tamudo, Sergio, De Lucas y Capdevila) que acabaron la liga como titulares indiscutibles. Si a todo esto añadimos el éxito en la División de Honor Juvenil Rafa Ramos, donde el Espanyol quedó campeón por delante de equipos tan poderosos como el València y el Barcelona, salta a la vista que la cantera blanquiazul vive un auténtico boom.

"Actualmente movemos unos doscientos jugadores -explica Josep Manel Casanova, coordinador del fútbol base españolista- a través de los nuevos equipos de la entidad. El último en crearse ha sido el Alevín B, que conecta directamente con la escuela y está formado por chavales de diez años". Según este exjugador, que creció moviendo el balón por las calles del Clot antes de convertirse en un clásico de las alineaciones blanquiazules de la segunda mitad de los setenta, "los niños de hoy en día llegan con una carencia técnica que nosotros, que nos pasábamos el día jugando, no teníamos. Ahora el colegio es muy denso y hay un montón de asignaturas paralelas, como el inglés y la informática, lo que provoca que centremos los entrenamientos sobre todo en una labor de recuperación de la técnica. Vaya, que les damos mucho balón y en el tema físico, tan pequeños, todavía no entramos". ¿Y cuándo se les empieza a hablar de técnica? "Desde el principio -contesta Casanova-, porque les tenemos que enseñar a situarse en el campo, las posiciones y los sistemas a utilizar".

Al coordinador de la cantera de los pericos no le gusta, como pasa en otras partes, que todos los equipos usen el mismo patrón de juego: "Prefiero que los jugadores aprendan todo el abanico, que cuando lleguen a primera división sepan jugar en zona, marcar al hombre, hacer una defensa mixta o cualquier otra tarea que les pueda encargar el entrenador. Si sólo les limitas a un sistema, corres el riesgo de crear autómatas, que fuera de su ámbito tendrán muchas dificultades para adaptarse a otro club".

No hay una filosofía de juego común, pero sí que hay un estilo en el momento de escoger a los jugadores. "Cuando fichamos tenemos en cuentas las características del Espanyol, que es un equipo -no nos engañemos- que en primera deberá jugar muchas veces en el contraataque, enfrentado a grandes monstruos económicos. Por ejemplo, es importante que los defensas centrales sean hombres de altura, igual que los porteros. Pero en general lo que miramos primero es la técnica, después la velocidad, también la inteligencia y, por último, la condición física".

Sobre la formación educativa de los jugadores, no tiene dudas: "Nos gusta que estudien porque, si no, puedes estar creando lacras. Hay padres que entienden esto, pero hay otros que están convencidos de que tienen un fenómeno que los retirará, y pasan de todo. Es jodido, entre otras cosas, porque cuando tienes una bajada en el tema deportivo, si no dispones de otro camino en la vida, las depresiones pueden ser muy fuertes". Por otro lado, quiere subrayar que "el club sí se hace totalmente responsable de la educación de los jugadores que están en la Residencia".

Dos pisos, uno delante del otro, configuran la actual residencia de los jugadores del Espanyol, donde conviven futuros valores venidos de toda la geografía ibérica, con un claro predominio de andaluces, valencianos, extremeños y catalanes del interior. Llevada de una manera muy familiar por un matrimonio y tres chicas, esta residencia no tiene nada que ver con lo que se encontró el actual coordinador del fútbol base cuando llegó hace diez años: "Era un auténtico putiferio, no te engaño".

De todas maneras, parece que en el futuro la Residencia volverá a cambiar de emplazamiento para integrarse en la nueva Ciudad Deportiva que el Espanyol está construyendo en el límite de Sant Adrià de Besòs. A Josep Manel Casanova se le encienden las niñas de los ojos cuando habla del tema: "La Ciudad Deportiva supondrá un empuje total. Por encima de todo, lo más importante es que los equipos dejarán de ser nómadas a la hora de entrenar y se podrán hacer prácticas conjuntas, trabajar programadamente, lo que con la actual dispersión de campos de entrenamiento resulta imposible".

Los quince o dieciséis jugadores provenientes del Espanyol B que fueron inscritos la pasada temporada en la Liga de Fútbol Profesio-nal son una inmejorable tarjeta de presentación para captar nuevos talentos. "Sí -reconoce Casanova-, aunque no debemos olvidar que vivimos al lado de un gran monstruo económico que no perdona y que nos obliga a estar alerta y a ser más rápidos. Pero, no hay duda que la captación se hace más fácil si ven que se les dan oportunidades, que los equipos inferiores salen al extranjero y que encima ganan campeonatos..." Hace tres años que el Espanyol conquistó la Copa Nike, un campeonato del mundo oficioso de la categoría cadete (entre catorce y quince años). El hombre de la cantera blanquiazul señala con orgullo: "Hay cuatro jugadores de aquellos (Puigdesencs, Jacinto, Fragoso y Albert Crusat) que ahora empiezan a salir del Juvenil A, este equipo ganará este año la Liga".

Pero no todos los jugadores llegan al final del trayecto. "Hay bastantes que tocan techo -asegura- y no avanzan, se van quedando atrás. Un entrenador mío decía que esto era comparable a un cohete y una cápsula. Que sólo la cápsula llega al final, pero antes hay un cohete del que van cayendo las partes. Y que cuanto mejor acompañada esté la cápsula, en mejores condiciones llega. No digo que sólo tenga que llegar uno, pero de cada hornada por lo menos dos o tres, que ya es un éxito".
El coordinador del fútbol base periquito suele ver una mediana de diez o doce partidos cada fin de semana y se siente muy satisfecho de su equipo de colaboradores, especialmente de Rafa Montfort (entrenador del Juvenil A) y de Albert Villarroya, "que tiene el mérito brutal de trabajar más que los pequeños, es decir, jugadores cogidos de la calle y sin ninguna noción de club". Para Casanova, el buen momento de la cantera del Espanyol es un reflejo de la salud del fútbol catalán: "Siempre he creído que nuestro fútbol es el que tiene más licencias del estado y también un nivel más alto. Me he cansado de salir al extranjero y pienso que no tenemos nada que envidiar a nadie. Sacando tanta gente de aquí estamos recobrando la identidad futbolística catalana". Eso es indiscutible
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De Lucas, uno de los jugadores de la cantera que se ha convertido en titular del primer equipo del Espanyol la pasada temporada, y entrenamiento del club en Montjuïc.

Sobre la formación educativa de los jugadores, no tiene dudas: "Nos gusta que estudien porque, si no, puedes estar creando lacras. Hay padres que entienden esto, pero hay otros que están convencidos de que tienen un fenómeno que los retirará, y pasan de todo. Es jodido, entre otras cosas, porque cuando tienes una bajada en el tema deportivo, si no dispones de otro camino en la vida, las depresiones pueden ser muy fuertes". Por otro lado, quiere subrayar que "el club sí se hace totalmente responsable de la educación de los jugadores que están en la Residencia".

Dos pisos, uno delante del otro, configuran la actual residencia de los jugadores del Espanyol, donde conviven futuros valores venidos de toda la geografía ibérica, con un claro predominio de andaluces, valencianos, extremeños y catalanes del interior. Llevada de una manera muy familiar por un matrimonio y tres chicas, esta residencia no tiene nada que ver con lo que se encontró el actual coordinador del fútbol base cuando llegó hace diez años: "Era un auténtico putiferio, no te engaño".

De todas maneras, parece que en el futuro la Residencia volverá a cambiar de emplazamiento para integrarse en la nueva Ciudad Deportiva que el Espanyol está construyendo en el límite de Sant Adrià de Besòs. A Josep Manel Casanova se le encienden las niñas de los ojos cuando habla del tema: "La Ciudad Deportiva supondrá un empuje total. Por encima de todo, lo más importante es que los equipos dejarán de ser nómadas a la hora de entrenar y se podrán hacer prácticas conjuntas, trabajar programadamente, lo que con la actual dispersión de campos de entrenamiento resulta imposible".

Los quince o dieciséis jugadores provenientes del Espanyol B que fueron inscritos la pasada temporada en la Liga de Fútbol Profesio-nal son una inmejorable tarjeta de presentación para captar nuevos talentos. "Sí -reconoce Casanova-, aunque no debemos olvidar que vivimos al lado de un gran monstruo económico que no perdona y que nos obliga a estar alerta y a ser más rápidos. Pero, no hay duda que la captación se hace más fácil si ven que se les dan oportunidades, que los equipos inferiores salen al extranjero y que encima ganan campeonatos..." Hace tres años que el Espanyol conquistó la Copa Nike, un campeonato del mundo oficioso de la categoría cadete (entre catorce y quince años). El hombre de la cantera blanquiazul señala con orgullo: "Hay cuatro jugadores de aquellos (Puigdesencs, Jacinto, Fragoso y Albert Crusat) que ahora empiezan a salir del Juvenil A, este equipo ganará este año la Liga".

Pero no todos los jugadores llegan al final del trayecto. "Hay bastantes que tocan techo -asegura- y no avanzan, se van quedando atrás. Un entrenador mío decía que esto era comparable a un cohete y una cápsula. Que sólo la cápsula llega al final, pero antes hay un cohete del que van cayendo las partes. Y que cuanto mejor acompañada esté la cápsula, en mejores condiciones llega. No digo que sólo tenga que llegar uno, pero de cada hornada por lo menos dos o tres, que ya es un éxito".
El coordinador del fútbol base periquito suele ver una mediana de diez o doce partidos cada fin de semana y se siente muy satisfecho de su equipo de colaboradores, especialmente de Rafa Montfort (entrenador del Juvenil A) y de Albert Villarroya, "que tiene el mérito brutal de trabajar más que los pequeños, es decir, jugadores cogidos de la calle y sin ninguna noción de club". Para Casanova, el buen momento de la cantera del Espanyol es un reflejo de la salud del fútbol catalán: "Siempre he creído que nuestro fútbol es el que tiene más licencias del estado y también un nivel más alto. Me he cansado de salir al extranjero y pienso que no tenemos nada que envidiar a nadie. Sacando tanta gente de aquí estamos recobrando la identidad futbolística catalana". Eso es indiscutible
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Savia nueva

Fue llegar y besar el santo. De Lucas debutaba en Montjuïc un 25 de octubre de 1998 en un derbi contra el eterno rival ciudadano. No llevaba ni cinco minutos en el campo cuando recibió cerca del área un servicio lejano desde la posición del lateral izquierdo, que supo controlar con el pecho como un maestro, elevando el balón por encima del defensor que le marcaba. Sin dejar que tocara el suelo, este joven valor de la cantera españolista lanzó una tremenda volea que entró como un obús entre los tres palos. A De Lucas todavía le hacen chiribitas los ojos cuando recuerda aquel golazo que podía haber firmado el mismo Pelé.

En el transcurso de una temporada donde ha tenido intervenciones bastante decisivas, este mediocampista ofensivo de imparable progresión ja jugado veinte partidos con el primer equipo del Espanyol, en los que ha hecho seis goles.
"Llegué al Espanyol hace cinco años procedente de la Fundació Ferran Martorell", explica este muchacho con cara de pillo que ha conseguido compaginar sin problemas el fútbol con los estudios. "Pienso -continúa De Lucas- que las dos cosas no son contradictorias. De hecho, no me costó demasiado compaginar los cinco años de FP y aprobar después las prácticas de radiología".

Nacido en L'Hospitalet pero criado en Esplugues, este jugador-radiólogo considera a sus veinte años que es un lujo poder jugar tan cerca de casa al máximo nivel: "Es una gran suerte porque estás al lado de la familia y de los amigos, que te pueden ayudar mucho, sobre todo para superar los malos momentos. De todas maneras, la carrera de jugador es corta y debes estar preparado para irte a otro lado". De Lucas, que se encuentra muy a gusto en el Espanyol, añade que "el fútbol te forma y te hace madurar antes. Aquí, o maduras o lo llevas claro".

Sobre el salto al profesionalismo valora que "tiene cosas positivas como, por ejemplo, una preparación más exigente y conseguir hacer realidad tus sueños de pequeño", aunque también apunta como negativo "la pérdida de la libertad, el hecho de no poder pasar desapercibido y tener menos vida privada".

De Lucas afirma que la amistad con otros jugadores de la cantera va más allá del campo: "Con Tamudo y Sergio hay una gran relación y he aprendido muchas cosas de ellos. Por ejemplo, Tamudo es un trabajador incansable y esto me ha hecho aplicar más". Cuando se le pregunta por el mejor consejo que ha recibido de un entrenador, no se lo piensa dos veces: "Brindisi siempre nos habla de la humildad, de la importancia de seguir siendo las mismas personas, de mantener los mismos amigos, de evitar que la fama te haga cambiar de hábitos y de entorno". Sabias palabras de un mister que confía ciegamente en el poder de la savia nueva.

K.T.