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Richard Rogers
"La arquitectura catalana se halla entre las mejores del mundo"

Textos: Felicia Esquinas Fotos: Enrique Marco



El centro Georges Pompidou de París o la Cúpula del Milenio que ha erigido a orillas del Támesis bastan para situarlo entre los grandes de la arquitectura de las últimas décadas. Richard Rogers es también uno de los principales responsables de la transformación urbanística de Londres y presidente de la Urban Task Force, constituida por el gobierno de Blair para revitalizar las ciudades británicas. Desde esta tribuna, Rogers sigue afirmando que "Barcelona es el mejor ejemplo de regeneración urbana moderna". El arquitecto acaba de ser nombrado miembro del Consejo Asesor de Estrategias Urbanas del Ayuntamiento de Barcelona.



Podría haber sido figura de la high tech a secas, pero la preocupación por la ecología y por el desarrollo urbano sostenible han conducido a Richard Rogers (Florencia, 1933) a un compromiso creciente con la esfera pública. Fruto de ello son proyectos como el distrito financiero Pu Dong en Shanghai, el Parc BIT en Mallorca o sus planos para el centro de Londres (1986); libros como Cities for a Small Planet (1997) o Hacia un renacimiento urbano (1999), y el informe de la Urban Task Force, la comisión estatal para revitalizar las ciudades británicas de la que fue designado presidente en 1998. Fueron también esas mismas inquietudes las que llevaron a Rogers a seguir de cerca la transformación de nuestra ciudad durante la etapa olímpica. Allí se forjó su admiración por el modelo Barcelona, que no ha cesado de proponer como ideal desde entonces.

Hace unos meses, Richard Rogers, Oriol Bohigas y Enric Miralles ofrecieron una conferencia en el Colegio de Arquitectos. El acto fue organizado con motivo de la concesión de la prestigiosa Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects (RIBA) a Barcelona, en reconocimiento a la calidad y el desarrollo arquitectónicos de la ciudad. El arquitecto británico presentó las conclusiones del informe de la Urban Task Force y explicó que para elaborarlo habían visitado un centenar de ciudades de todo el planeta. "Pero, básicamente, es aquí donde ha surgido la revolución. Esa idea de que la ciudad es básica, de que forma parte de nuestra vida cotidiana", afirmó en su conferencia. Sin embargo, fue precisamente aquí hacia donde apuntaron los dardos críticos de Oriol Bohigas, quien declaró que el modelo Barcelona se halla en crisis, sometido al neoliberalismo y las operaciones especulativas que, en su opinión, han marginado los intereses colectivos y están degradando la ciudad.

En unas declaraciones realizadas a B.MM, Richard Rogers ha matizado estas críticas. "Probablemente, Barcelona es el mejor ejemplo de regeneración urbana moderna del mundo -asegura-. Y creo que, por el hecho de estar demasiado inmerso en los problemas, demasiado cerca de ellos, existe el peligro de ser incapaz de reconocer los logros globales de esta ciudad. Se corre el riesgo de que, como se suele decir, los árboles no te dejen ver el bosque."

Pero, ¿qué tiene Barcelona que no tengan otras ciudades? Para el arquitecto, su singularidad reside en dos factores: "Una visión clara y global del papel de la ciudad y el reconocimiento de que el entorno edificado y la inclusión social van cogidos de la mano". Pone como ejemplo la recuperación del litoral marítimo, "la unión de la ciudad y el mar en forma de una alta densidad y un desarrollo sostenible hermosos, compactos, con multitud de funciones y una estructura interna coherente. Y entrelazados por un dominio público maravillosamente diseñado y conservado". Además, opina que aquí "se comprende muy bien la diferencia entre buena y mala arquitectura".

Lógicamente, lo que más le interesa de la ciudad son los edificios y espacios públicos. A Rogers, que ostenta el título de Amigo de Barcelona desde 1997, le brota la vena mediterránea cuando habla de la Rambla. "Si el objetivo y la razón de ser de las ciudades es el encuentro entre las personas, la Rambla es el ideal. Uno de los mayores espacios públicos de encuentro del mundo, un paseo absolutamente delicioso."

El centro Georges Pompidou de París, que diseñó con Renzo Piano en los años setenta, fue uno de los símbolos de la arquitectura de su tiempo, y ahora Rogers ha dejado su sello en el cambio de milenio con la cúpula conmemorativa que se levanta ya en Greenwich, al lado del Támesis, y que forma parte de su proyecto para la regeneración del margen sur del río. Éstas son las dos obras, junto a la casa que diseñó para su padre, de las que Richard Rogers dice sentirse hoy más satisfecho. Quizás las cumbres personales de una carrera que le ha reportado la Medalla de Oro del RIBA (1985), la Legión de Honor francesa (1986) o el título de Lord. La Cúpula del Milenio, que albergará exposiciones y otras actividades culturales, tiene cincuenta metros de altura y 80.000 metros cuadrados de superficie. Para hacerse una idea de sus dimensiones, este espacio podría albergar en su interior la gran pirámide de Gizeh. Richard Rogers opina que Barcelona no necesita ni una Cúpula del Milenio ni un Guggenheim: le basta con su calidad arquitectónica. "Barcelona tiene el mejor diseño, y ganará siempre con ello -afirma-. La arquitectura y el diseño catalanes se hallan entre los mejores del mundo. Sería injusto señalar una sola persona o un solo edificio, pero es evidente que el empuje, el dinamismo, lo han promovido tres alcaldes excepcionalmente competentes, Narcís Serra, Pasqual Maragall y Joan Clos, y sus arquitectos, Oriol Bohigas y David Mackay."