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B.MM, 15 AÑOS



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Una biblioteca
de cultura urbana

 

Han sido quince años haciendo cultura de ciudad. Y recogiendo la historia de la ciudad que se estaba creando día a día. Barcelona. Metròpolis Mediterrània vio la luz en 1985, cuando en el horizonte barcelonés hervía la efervescencia de la cita olímpica y Barcelona se preparaba para transformarse, con la legítima ambición de convertirse en una de las capitales del Sur de Europa. Las páginas de esta revista han sido un escaparate de todo lo que ha pasado en nuestra ciudad desde entonces: los proyectos, los debates, la producción cultural y artística, el patrimonio y la historia, los creadores, el urbanismo y la arquitectura... B.MM ha servido de herramienta de consulta de innumerables tesis doctorales, ha sido solicitada por bibliotecas de universidades europeas y norteamericanas, y ha consolidado un nombre, un sello de calidad, en el reducido universo de publicaciones culturales catalanas. A lo largo de su trayectoria, la revista ha recibido dos premios del Gremi d'Indústries Gràfiques de Barcelona, y también obtuvo uno de los galardones otorgados por el Institut del Cinema Català con motivo del centenario del cine. Hoy, B.MM abre una nueva etapa, renovándose otra vez para dar respuesta a las exigencias de comunicación del período en que vivimos.

La revista fue impulsada por una administración, con una voluntad expresa de servicio público y para cubrir un campo que la iniciativa privada no llenaba. Ahora, los más de cincuenta números de B.MM publicados constituyen un fondo de consulta de gran utilidad sobre Barcelona, disponible también a través de Internet (www.publicacions.bcn.es).

PROTAGONISTA:BARCELONA
B.MM es una publicación de referencia cuando se trata de hablar sobre Barcelona. La revista nació con vocación urbana, con vocación de abarcar y promover una cultura de ciudad. Para esta tarea hemos contado con la colaboración de los especialistas más destacados. Oriol Bohigas, Juli Capella, Maria Aurèlia Capmany, Lluís Permanyer, Daniel Giralt-Miracle, Josep M. Carandell, Àlex Broch, Jaume Vidal o Enric Franch han sido algunos de los colaboradores habituales de la revista, en la que también han firmado nombres del prestigio de José Luis Guarner, Jack Lang, José Martí Gómez, Salvador Pániker, Sempronio, Joan Brossa, Norman Foster, Manuel Vázquez Montalbán, Néstor Luján, Paco Candel, Carme Riera, Feliu Formosa, Romà Gubern, Joan Hernández Pijuan, Perico Pastor, Enric Miralles, Josep Ramo-neda, Esther Tusquets, Félix de Azua... Una nómina, en suma, de más de 550 colaboradores sólo en la primera etapa.

Portada del n˙mero 38 de B.MM, cuyo "Cuaderno Central" estaba dedicado a Josep Pla y Barcelona

   

La vocación de ser una revista de ciudad y para la ciudad se ha ido materializando en una serie de secciones, que han dado especificidad a B.MM frente a otros productos. Habría que destacar algunas de las más significativas. En primer lugar, el "Cuaderno Central", de mención obligada al hablar de B.MM. Este dossier bien podría definirse como una enciclopedia sobre Barcelona, que ha recogido y puesto al día, de manera exhaustiva, temas de interés relacionados con la actualidad o con nuestra historia. La serie se inició con la rehabilitación de Ciutat Vella -que hemos seguido a través de tres "Cuadernos"-, e incluye dossieres dedicados al modernismo, el cine, el teatro, la literatura, el diseño gráfico, el vídeo, la música, el Parc de Collserola, la Exposición de 1888, los medios de comunicación, la universidad y, ya en la segunda etapa, las bibliotecas, la Mercè, las colecciones del MNAC, el diseño, la Torre de Collserola, la Boqueria, la Biblioteca Arús, la educación, la arquitectura barcelonesa en el extranjero, la Barcelona de 1898 o los nuevos escenarios urbanos de 2004. Desde esta sección también se ha llevado a cabo un seguimiento continuo y detallado de la gran transformación urbanística que ha tenido lugar en Barcelona al amparo de los Juegos Olímpicos, con cuyo impulso precisamente apareció. El "Cuader-no Central" se ha convertido en un documento de consulta de primer orden tanto en el mundo universitario como para los investigadores y autores que realizan trabajos sobre nuestra ciudad, como es el caso de Robert Hugues, que lo utilizó para escribir su aplaudido libro Barcelona.

La fotografía ha estado presente en nuestra trayectoria desde el principio. Cuando B.MM apareció, era la gran olvidada de las publicaciones especializadas. La revista apostó por una sección fija sobre esta disciplina, que se inauguró en el número 2 con fotografías del maestro Francesc Català-Roca y continuó en la segunda etapa bajo el nombre de "Barce-lona Plató". Desde entonces hemos mostrado la visión personal de Barcelona de 45 fotógrafos, entre ellos Colita, Manuel Esclusa, Xavier Miserachs, Joan Fontcuberta, José Maria Alguersuari, Ferran Freixa, Anna Boyé, Maria Espeus, Kim Manresa, Toni Catany y Joan Colom.

Otra recreación de Barcelona la ofreció "La Ciudad Literaria". Esta sección, que logró una amplia resonancia, recogía los testimonios sobre Barcelona de grandes figuras de la literatura universal (Genet, Bataille, Pieyre de Mandiargues, George Orwell, Italo Calvino, André Malraux...) que pasaron por la ciudad. En la segunda etapa, se transformó en "Turismo Interior", una descripción de los barrios barceloneses a cargo de escritores catalanes. Mercedes Abad, Isabel-Clara Simó, Vicenç Altaió, Jaume Fuster, Maria Antònia Oliver, Andreu Martín, Avel.lí Artís-Gener, Núria Amat y Marcos Ordóñez figuran entre los veinticinco autores que han participado en esta serie.

Portada correspondiente al número 50.
El número 54 -el primero de 2001- inaugurará la tercera etapa de la revista

   

De la primera etapa, hay que recordar otras secciones significativas, la de "Las Mejores Piezas de los Museos Barcelona", por ejemplo. Número tras número, se ha cedido el protagonismo a las piezas más valiosas de las colecciones museísticas de la ciudad, situadas en su contexto histórico y artístico.

Las secciones "Patrimonio" y "Empresas: Tradición y Vanguardia" fueron también pequeños inventarios que recogieron, como su nombre indica, el legado patrimonial barcelonés -de la Casa Amatller al Hospital de la Santa Creu, del Taller Masriera en el Hotel España- y la tradición empresarial urbana, representada por compañías centenarias. Por último, la sección "Cómic" es otra muestra del lugar destacado que B.MM ha reservado a los creadores que trabajan en la ciudad. Esta sección revisó la obra de autores como Gallardo, Montesol, Javier Mariscal, Max, Josep Escobar, Ibáñez o Vázquez.

En la segunda etapa de la revista, inaugurada con el número 25 hace cinco años, se redujo el número de páginas y se modernizó el diseño para realizar un modelo más centrado en el debate. Era un momento en el que la ciudad reflexionaba sobre su situación y perspectivas después de la resaca olímpica, mientras ultimaba sus grandes infraestructuras culturales. La publicación estrenaba secciones, incorporaba entrevistas y se abría más a las opiniones y el intercambio de pareceres. Entre las novedades, se puede citar "UE: Nuevos Espacios de Cultura", dedicada a centros culturales de Europa que se han distinguido por su originalidad e innovación; "Barcelona Plural", una serie sobre los inmigrantes residentes en la ciudad; "Escenarios", que nos acercaba a espacios urbanos singulares, o "Radiografías Culturales", guía de los equipamientos y servicios culturales de cada distrito.

B.MM siempre ha prestado una atención especial a todo lo relacionado con el diseño, que con los años acabaría configurando un verdadero sello made in Barcelona reconocible internacionalmente. Consecuencia de este interés han sido dos secciones fijas sobre este mundo, "Tribuna de Diseño" -con la producción más significativa de los diseñadores de la ciudad- y "Toda una Vida", que recuperaba los mejores diseños del siglo.

LA TERCERA ÉPOCA
Una fuente de documentación, un instrumento para la reflexión y una plataforma de debate: el replanteamiento de la revista, cuya tercera época empezará con el primer número de 2001, ha estado presidido por este trío. Se pretende que en las páginas de B.MM el análisis tenga más preponderancia que hasta el momento; que la materia o el hecho sustancial cuente con una mayor valoración, y que lo anecdótico y efímero se reduzca, cuando sea necesario, a los mínimos indispensables. Se quiere hacer una revista más para leer que para mirar. Se potenciarán los dossieres centrales, que ocuparán una tercera parte de la publicación, y la edición regular de la revista se completará con dos números monográficos cada año. Así, la biblioteca de cultura urbana que ha querido ser B.MM debe incorporar nuevas secciones y matices que esperamos que puedan hacerla más interesante para todo el mundo, y que nuevos lectores y grupos de opinión la consideren, más allá de la actualidad y de cualquier coyuntura ciudadana, un producto periodístico de consulta obligada.