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CARTA ABIERTA



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Hacia una
nueva etapa

 

"La cultura, siempre crítica consigo misma, siempre en debate, no es tan solo la mantequilla sobre el pan de la vida; es su pan, y eso ha sido reconocido como una realidad en Barcelona." Esta afirmación corresponde a Robert Hughes y a su pregón de la Mercè, una intervención en la que habló de Barcelona como un ejemplo excelente de lo que se puede hacer en el tejido de una ciudad combinando dinero público e imaginación individual.

Cultura y crítica. Civismo y exigencia constante. Orgullo de ciudad e inconformismo. Estos binomios, y otros equiparables a ellos, definen y explican en gran parte la Barcelona de hoy y la proyectan hacia el futuro inmediato. Son conceptos cuya combinación se ha producido con acierto, sin dirigismos pero sí con el liderazgo de la ciudad, a partir de diálogo y complicidades ampliamente compartidas.

Son conceptos que han cristalizado muy especialmente en las últimas tres décadas, un periodo que en estas páginas es motivo de reflexión y recordatorio, tanto en el balance sobre los grandes logros de actividad cultural de los últimos veinticinco años en Barcelona como en el último capítulo de la memoria del siglo que nos ofrecen Josep Maria Huertas y Jaume Fabre.

B.MM ha analizado con atención y rigor un buen tramo de esta trayectoria. Lo ha hecho desde su inicio en 1986 y en la segunda época que iniciamos en marzo de 1995, con un ejemplar especialmente dedicado al Museu d'Art Contemporani de Barcelona, entonces recién inaugurado. Y lo seguirá haciendo, con más ímpetu y novedades destacadas, en la tercera etapa que abrirá en enero de 2001. La revista iniciará siglo y milenio con nuevas secciones, aún mejor documentada y haciendo ganar peso a la reflexión, el debate y la opinión. En definitiva, apostando por una renovación y un impulso que vendrán a ratificar y aumentar la calidad que siempre ha perseguido y el interés que se ha esforzado en suscitar.

Mientras esperamos el 54, no puedo dejar de recomendar la lectura de este número 53, y si se me permite, les sugiero el informe sobre el verde urbano, un elemento que evidencia el aprecio que Barcelona siente por el espacio público y que tenemos que entender como un bien de todos y de cada uno. Por eso el verde es uno de los objetos de atención principal de nuestra ciudad, y por eso es capaz de atraer el trabajo de nombres tan destacables como el de Enric Miralles, el arquitecto que nos dejó en plena efervescencia vital y profesional y que, entre otras obras, nos ha legado el diseño del que será el parque de Diagonal Mar. El pequeño homenaje que le rendimos en el B.MM que tienen en sus manos es un deber que no podíamos ni queríamos obviar.

Joan Clos Alcalde de Barcelona