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Joan Oller:
"Queremos hacer entrar a más gente en el edificio de la música"

ENTREVISTA: JORDI CASANOVAS

Joan Oller i Cuartero (Barcelona, 1967) no pensaba que la música llegaría a ser el centro de su actividad profesional. Licenciado en Ciencias Económicas y en Filosofía, estudió también música y ejerció en el campo amateur hasta que en 1995, después de pasar por Barcelona Activa como director de división, se hizo cargo de la gerencia de la Orquesta Sinfónica del Vallès. Más tarde ocuparía el mismo puesto en la Orquesta Pablo Sarasate de Pamplona y en la Sinfónica de Castilla y León. El pasado mes de marzo fue nombrado director general del Consorci de l'Auditori i l'Orquesta, el órgano responsable de la gestión del gran centro musical de las Glòries y de su formación residente, la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC).

¿Cuáles son las líneas de actuación que se ha fijado?

El objetivo principal y de fondo es acercar la música al máximo número de personas. Se trata de dar prioridad a la vertiente educativa, con actividades específicamente dedicadas a los escolares, las familias y las personas mayores, y por otra parte hacer muy comprensibles las producciones habituales. Eso no quiere decir desarrollar un repertorio sencillo, sino bien explicado. En esta tarea de hacer entrar más gente en el edificio de la música hay que conseguir también que no se queden sólo en la puerta, con aquellas cuatro o cinco grandes obras que conoce todo el mundo y que gustan a todo el mundo, sino que pasen adentro y conozcan las diferentes habitaciones de la casa.

¿Cómo se concreta este proyecto en el aspecto educativo?

El Auditori tiene en marcha un programa pedagógico muy ambicioso, que incluye encargos a una serie de compositores para que hagan música específicamente dirigida a los escolares. Durante el primer año han pasado por estos conciertos más de 55.000 personas, entre escolares y familiares; es un impacto muy positivo, que nos ha llevado a programar un número mayor para la temporada 2001-02. Su contenido varía mucho en función de los grupos de edad a los que se dirigen, pero el elemento común a todos es la combinación del aspecto pedagógico y el lúdico. Queremos que los asistentes se lo pasen bien con la música; pero, además, que esta experiencia deje un poso en ellos.

¿Y en cuanto a la programación de la OBC?

Hemos creado las series temáticas para facilitar el acceso a los conciertos en función de las diferentes preferencias musicales. Hay un nuevo abono, el Clásico Espectacular, que sustituye el de Música de Espectáculo. Es una selección de conciertos que incluye dos de música de películas y otros del repertorio clásico caracterizados por la existencia de un elemento espectacular. A veces se trata de obras muy populares como el Bolero de Ravel o los Carmina Burana de Orff, pero también hay obras menos conocidas.
También hay que destacar el ciclo Grandes Pianistas con la OBC. Además, mantenemos los abonos a la carta, que permiten al público escoger todos los conciertos a los que quiere asistir. Creo que en el futuro todos los abonos serán así; su flexibilidad los hace idóneos para los tiempos actuales.

En conjunto, el número de conciertos será un poco inferior al de temporadas pasadas. ¿Cuál es el motivo?

Esta reducción la hemos conseguido incluyendo el Festival Mozart y la serie Música de Espectáculo en la programación regular, y se debe a la necesidad de que la OBC dedique más esfuerzos a actividades organizadas por el Auditori, como las del Servicio Educativo o el Festival de Músicas Contemporáneas. En cuanto a otros ciclos organizados por el Auditori, hemos tenido que interrumpir la mayor parte de los que se hacían en la Sala Polivalent a causa de la continuación de las obras del edificio. Se mantienen las actividades de gran formato, como el Ciclo de Jazz y el de Músicas del Mundo, y también algo de cámara para no perder a todo el público de esta especialidad.

¿En qué medida la situación física del Auditori dificulta su inserción en la vida ciudadana?

Es cierto que hay una percepción general de lejanía del Auditori, sobre todo en comparación con instituciones como el Palau o el Liceu, aunque estamos exactamente a dos paradas de metro del centro de la ciudad. En parte esto se irá arreglando solo, pero nosotros ayudaremos con servicios adicionales que hagan que la gente se sienta a gusto. Esta nueva temporada ponemos en marcha una Guardería de las Artes para facilitar la asistencia de los padres a los conciertos de mañana y tarde, y ofrecemos al público unos tiques de descuento para tomar el aperitivo o picar algo tras el espectáculo nocturno. En Madrid la distancia que hay del centro al Auditorio Nacional es mucho mayor que aquí, y no obstante el equipamiento está ya perfectamente integrado en la ciudad. Creo que nosotros ganaremos esta batalla mucho antes. Pese a todo, durante el año 2000 pasaron por el Auditori 378.000 personas frente a las 275.000 del primer año de funcionamiento, y se realizaron un total de 354 conciertos. Eso muestra que ya tiene una presencia importante en la vida ciudadana.

Se ha referido antes a la continuación de las obras del Auditori. ¿Hay un calendario definido para su finalización?

La Escola Superior de Música es la que pone en marcha este proceso, y tenemos que intentar que todo el resto siga, de manera que se pueda atacar conjuntamente con la Sala de Cambra y el Museu de Música. Nos gustaría que las nuevas instalaciones entrasen en servicio en el año 2004, una fecha emblemática para Barcelona.