english


portada

LA ENTREVISTA



portada de BMM
correu
arxiu

Joan Josep Guinovart:
"Barcelona será el gran centro de biomedicina del Sur"

Entrevista: JOAQUIM ELCACHO
Fotos: ENRIQUE MARCO




Biotecnología, biofarmacia, biomedicina, bioingeniería... Las últimas tendencias de la investigación científica tienen un espacio propio en nuestra ciudad:
el Parque Científico de Barcelona. De este proyecto
altamente innovador, punto de encuentro de universidad y empresas, nos habla su director, Joan Josep Guinovart Cirera (Tarragona, 1947). Licenciado en Ciencias Químicas y doctor en Farmacia por la Universidad
de Barcelona, donde es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular y director del departamento del mismo nombre, Guinovart ha sido presidente de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Entre otras distinciones, recibió el premio Narcís Monturiol al mérito científico en 1999.



"Hay momentos en la vida de un investigador en los que somos llamados a hacer cosas para las que no estamos preparados", explica el doctor Guinovart con un exceso de modestia cuando se le pregunta por su labor al frente del Parque Científico de Barcelona. Después de demostrar su capacidad como investigador "de bata blanca" en la investigación sobre diabetes, Joan Josep Guinovart está confirmando todas las expectativas en un proyecto que pretende poner Barcelona en primera línea mundial en investigación biomédica. Muchas horas de trabajo y muchas ilusiones en juego, "pero la apuesta vale la pena".

En el mes de marzo se inauguró oficialmente la primera fase del Parque Científico de Barcelona (PCB). ¿No hemos tardado mucho en poner en marcha este tipo de instalación? ¿Aún estamos a tiempo de coger el tren de los grandes centros de investigación, que en otros países ya hace tiempo que existen?
Aún estamos a tiempo. Seguro que sí. Además, en el ámbito español somos los primeros. El Parque Científico de Barcelona es el primero de este tipo que se pone en marcha en el Estado, y creo que llega en el momento oportuno para poder sacar el máximo de beneficio de esta atmósfera que se respira en el país respecto a la investigación.

Quizá también tendrá el beneficio de la experiencia acumulada en otros países...
Sí, hemos podido aprender de otros, pero nuestro parque científico no es una copia de ningún otro centro del extranjero, sino que tiene una personalidad propia, resultado del entorno en que se mueve la Universitat de Barcelona (UB), resultado del entorno en que vive la industria catalana y de las circunstancias científicas actuales. Esto ha hecho que el énfasis de la investigación experimental en el PCB sea la investigación biomédica. El núcleo central de las industrias que se han apuntado al proyecto pertenece, también, al área de la biotecnología, biofarmacia, biomedicina.

La biotecnología es una especialidad que ha alcanzado la madurez hace muy poco tiempo. ¿El PCB ya había previsto la importancia de este campo o ha sido una adaptación reciente?

El Parque tenía este objetivo, pero también tenía otros. Finalmente, la vida, la realidad cotidiana, ha demostrado que donde había más interés y más potenciales era en la biomedicina. Esto ha hecho que en esta primera fase nos concentremos en los aspectos de la biomedicina y la biotecnología, y otros apartados se dejen para más adelante. Hemos realizado un estudio prospectivo y hemos visto que, de cara al futuro, para la segunda fase del PCB, tendremos que trabajar más a fondo en temas de bioingeniería, bioelectrónica y nanotecnología. De momento, la mayor parte de los centros y las spin-off que se han puesto en marcha están relacionadas con la biomedicina.

"El Parque Científico de Barcelona es el primero de este tipo que se pone en marcha en el Estado, y llega en el momento oportuno para sacar el máximo de beneficio de esta atmósfera que se respira en el país respecto a la investigación".

Análisis de immunocroscopia fluorescente de muestras de hígado en el laboratorio de Cromatología del Parque Científico.

Las spin-off son empresas de iniciativa conjunta entre grupos o centros públicos y empresas o iniciativas privadas.
Sí, son iniciativas de los investigadores, con el apoyo de las instituciones, es decir, la Fundació Bosch i Gimpera y la Universitat de Barcelona, y financiadas con capital riesgo.

El PCB no será una copia de nadie; pero, ¿cuáles han podido ser sus modelos? Estados Unidos, Japón, Alemania...
Hemos tratado de coger lo mejor de cada lugar y adaptarlo a nuestras características.

¿Qué diferencias hay entre un parque científico y un gran centro de investigación?
Un centro de investigación sólo acoge a investigadores de una institución. Un parque científico acoge a investigadores básicos, pero también está abierto a investigadores de empresas y de instituciones privadas. Además, en nuestro caso, hay espacio para las spin-off; eso no se encuentra en otros centros o universidades. Bajo el paraguas del PCB, además, también se acogen otras instituciones como los Servicios Científico-Técnicos de la Universitat de Barcelona. Es decir, que vamos mucho más allá de lo que es un centro de investigación clásico. Dentro del Parque, el centro de investigación -en el estilo clásico de la expresión- es el Institut de Recerca Biomèdica: este sí que es comparable a grandes centros como el Sloan Kettering Center de Nueva York. Nosotros tendremos la ventaja de que el Institut de Recerca Biomèdica estará dentro del PCB. Así, además de desarrollar su labor de investigación fundamental, el Institut de Recerca Biomèdica se beneficia de una atmósfera, de un entorno, en que conviven muchos otros investigadores y diversas empresas que le dan la oportunidad de intercambiar ideas y permiten la transferencia de tecnología. Por el hecho de estar dentro del PCB, el Institut de Recerca Biomèdica es aún mucho mejor.

De hecho, éste es uno de los objetivos del Parque: servir de atracción y concentrar diferentes iniciativas...
Exacto. Facilitar la permeabilidad entre todas ellas. La ciencia, en este sentido, funciona por osmosis: cuanto más cerca están los centros y los investigadores, más posibilidades hay de difusión e intercambio cruzado, tanto desde el punto de vista de las ideas como de las personas.

¿Tienen posibilidades reales de hacer algo importante en el campo de la biomedicina internacional? Recuerde que hay mucha competencia y grupos muy potentes trabajando en ello...
Si no hacemos algo importante, estaremos fracasando. El Institut de Recerca Biomèdica nace con la intención y el objetivo de ser uno de los centros que se cuenten entre los mejores del mundo. Debe ser un centro de excelencia, un centro de alta calidad comparable a los mejores centros de Europa y de Estados Unidos. Éste es nuestro objetivo y estoy seguro de que podemos conseguirlo.

¿Las empresas estarán en el Parque como convidados de piedra o realmente tienen un papel destacado que desempeñar?
El Parque tiene un doble juego. Somos un paraguas aglutinador de instituciones o centros, públicos y privados. Todos se benefician de la integración. Las empresas tendrán plena libertad para realizar su trabajo y sus líneas de investigación; pero, además, sacarán provecho de vivir en un ambiente en que hay decenas de equipos trabajando, nuevas ideas que se pueden convertir en negocio o jóvenes investigadores que pueden pasar a trabajar al sector privado.

"No queremos ser una flor en un desierto, queremos ser una 'flor' en un jardín (...). Barcelona está en un buen momento: si sabemos jugar las cartas, podemos
convertir la ciudad en una capital del conocimiento".

El director del Parque Científico de Barcelona, en sus laboratorios, donde desde hace años se investiga la diabetes.

¿Cuántas empresas se han incorporado al Parque?
Han firmado el contrato siete empresas, y algunas más se encuentran en fase de estudio.

¿En qué momento se encuentran las infraestructuras del PCB y qué falta por hacer?
Lo que hemos inaugurado esta primavera es la fase 1 del PCB. Son unos 22.000 metros cuadrados edificados. A partir de mayo han comenzado a instalarse las empresas, y los grupos de investigación vendrán a partir de julio. El Institut de Recerca Biomèdica ocupa 6.000 metros cuadrados de esta primera fase. Los Servicios Científico-Técnicos ya están allí desde noviembre del año pasado, y también se han instalado los grupos de investigación no experimental. Después del verano, tendremos funcionando toda esta fase 1. Ahora estamos trabajando en la fase 2, que representará pasar a 60.000 metros cuadrados. Para completar esta segunda fase, primero es necesario que las facultades de Geografía e Historia y la de Filosofía se trasladen al nuevo campus que se está construyendo en la Casa de la Caritat, en Ciutat Vella, cerca del Museu d'Art Modern. Tan pronto como se trasladen estas facultades, quedará libre el espacio que se convertirá en la segunda fase del PCB.

¿Y en cuanto a los equipos humanos?
Aparte de los grupos interdisciplinarios que ya están trabajando, tenemos, por ejemplo, los equipos del Institut de Recerca Biomèdica, cuya primera promoción ya estará decidida en julio. Primero, se establecerán los grupos locales, es decir, los que ya existen en la Universitat de Barcelona y otras instituciones de Cataluña que se incorporan al Institut de Recerca Biomèdica. Segundo, estamos atrayendo a investigadores del resto del Estado español y del extranjero, o a investigadores catalanes que trabajan fuera y que hasta ahora no han tenido la oportunidad de volver. Este primer año podremos recuperar entre ocho y diez investigadores catalanes que están en el extranjero, eso quiere decir ocho o diez jefes de grupo, con el resto de su equipo. Para ello contamos con la ayuda del programa Icrea, de la Generalitat de Cataluña, y el programa Ramón y Cajal, del Ministerio de Ciencia y Tecnología, específicamente diseñados para ayudar a recuperar a investigadores que están en extranjero. Además, esperamos ser lo suficientemente buenos para atraer a investigadores buenos de cualquier otra nacionalidad. El éxito del Institut de Recerca Biomèdica se evidenciará en el momento en que aquí tengamos señores que se llamen Sorensen, Clark o Chiu Li...

¿Cuáles son los campos en los que podrán trabajar estos expertos?
El Institut de Recerca Biomèdica tiene cuatro programas o áreas de investigación prioritarias, en esta primera fase. Se trata de la biología celular y del desarrollo, biología estructural y bioinformática, química y farmacología molecular, y medicina molecular. El primero de estos programas estará dirigido por el profesor Juan Carlos Izpisúa Belmonte. El programa de biología estructural y bioinformática ha nacido de manera natural aprovechando que la unidad de Resonancia Magnética Nuclear (RMN) cuenta, entre otros aparatos, con el primer espectrómetro de muy alto campo del sur de Europa y uno de los más potentes del mundo. Esta primavera ha venido un científico de la Universidad de Tejas a trabajar con esta RMN. Por primera vez, un experto norteamericano viene a Barcelona a hacer un experimento que allí no puede hacer.

En lo referente a los otros dos programas...
El tercero es de química y farmacología molecular. La química se ha convertido en un instrumento poderoso en la investigación biomédica. Hay químicos que diseñan moléculas especialmente pensadas para interaccionar con moléculas biológicas o que pueden actuar con dianas terapéuticas... Y el cuarto programa, el de medicina molecular, es el que nos permite establecer un vínculo con el otro centro participado por la Universitat de Barcelona, que es el Institut d'Investigacions Biomèdiques Agustí Pi Sunyer, Idibaps, que está en el entorno de la facultad de Medicina y el Hospital Clínic. El Institut de Recerca Biomèdica del PCB y el Idibaps son como dos hermanos, pero el primero realiza el trabajo más básico y el segundo la parte más clínica o aplicada; ambos se complementan y forman un conjunto aún mejor. Así, la UB se consolida como una gran universidad de investigación en biomedicina, con grupos de investigación en el PCB, en el Idibaps y los que están en el propio campus de la UB.

"Hoy, no es posible que un investigador con dedicación exclusiva a la universidad monte una empresa (...). Por otra parte, es necesario que la universidad tome conciencia de que el trabajo de sus investigadores es una fuente de riqueza".

Joan Josep Guinovart afirma que Barcelona tiene una gran ocasión para situarse en primera línea en investigación biomédica.

 

Pero, además, hay otros centros similares en otras universidades catalanas...
Sí, hay centros similares en la Universitat Pompeu Fabra y en la Universitat Autònoma de Barcelona. Con todo esto, Barcelona será el gran centro de biomedicina del sur de Europa, y eso será fantástico. No queremos ser una flor en un desierto, queremos ser una flor en un jardín. Nos conviene que haya otras flores biomédicas en Barcelona. Todos los grandes institutos de biomedicina se encuentran en núcleos donde hay más de un centro y de una universidad; son esta especie de coaliciones las que hacen crecer la calidad de los centros. La competencia es fantástica. La gente quiere venir a vivir a Barcelona y si, ahora, ofrecemos a los científicos un puesto de trabajo de primera categoría como el que pueden encontrar en Göttingen [Baja Sajonia, Alemania], yo creo que no hay color. Barcelona está en un buen momento: si sabemos jugar las cartas, podemos convertir la ciudad en una capital del conocimiento.

Para competir con Europa hace falta mucha inversión. ¿Cuánto cuesta el Parque Científico de Barcelona?
La construcción de la primera fase del PCB ha costado unos 9.000 millones de pesetas. La parte más importante ha sido financiada con un crédito del Ministerio de Ciencia y Tecnología. También hemos contado con ayudas de la Generalitat, del mismo Ministerio y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional de la Unión Europea. Esto en cuanto a su construcción. Las empresas que se instalan en el Parque alquilan el espacio que ocupan y así contribuyen a su financiación. El Institut de Recerca Biomèdica, a través de su patronato, formado básicamente por la Generalitat y también por el Ministerio, alquila sus instalaciones en el PCB. La participación de la Generalitat será clave en la financiación del día a día del PCB.

Esto en lo que se refiere a la primera fase. ¿Y la segunda?
Sí, esto era construcción y equipamiento de la primera fase. De la segunda fase tenemos los planos, pero todavía no sabemos el presupuesto exacto. Vamos a construir unos 60.000 metros cuadrados, algunos de ellos de edificios completamente nuevos, y otros de reconstrucción de edificios actuales. Hemos considerado oportuno mantener los edificios de las conocidas cúpulas actuales y construir los nuevos edificios modulares bajitos; en conjunto, tendrá un impacto arquitectónico importante.

¿Cuándo estará acabado el Parque Científico de Barcelona?
Posiblemente en el año 2006, aunque la segunda fase se pondrá en marcha progresivamente a partir del año 2003.

En cualquier caso, una inversión necesaria...
Si queremos que España despunte en ciencia y tecnología, hace falta más dinero, pero no basta con tener más dinero. El dinero es una condición necesaria pero no suficiente.

¿Es necesario tener un marco legal diferente?
Exactamente, es necesario cambiar la legislación. Hay que liberalizar la legislación de la ciencia.

¿Por ejemplo?
El mercado de los científicos se tiene que abrir. Si queremos tener aquí a los mejores científicos, no es posible que estemos obligados a ofrecer un sueldo cerrado que, en el mejor de los casos, es menos de la mitad de lo que pueden ofrecer en el extranjero a un buen catedrático. Pero también hemos de mejorar la legislación en el tema de permisos o la situación de los profesores que quieren crear sus propias empresas, sus spin-off. En estos momentos, aunque el Ministerio intente hacer lo contrario, no es posible que un investigador con dedicación exclusiva a la universidad pueda montar una empresa. Tendría que haber un mecanismo para que los investigadores pudieran, por ejemplo, pedir una excedencia para crear su empresa y después, si quieren, volver a la universidad sin tener que volver a hacer oposiciones. Por otra parte, es necesario que la universidad tome conciencia de que el trabajo de sus investigadores es una fuente de riqueza, que pueden ganar dinero con las patentes de sus investigadores; eso será una revolución para la universidad.

Otro de los problemas ha sido la excesiva separación entre ciencia y empresa. ¿Es un problema en vías de solución?
Estamos cambiándolo. Aquí, una vez más, la Universitat de Barcelona ha ido a la cabeza en esta materia, a través de la Fundació Bosch i Gimpera, específicamente dirigida a establecer buenas relaciones entre la empresa y el mundo académico. Antes, algunos científicos estaban en contra de contaminarse con la empresa; ahora han aprendido que la buena ciencia no está reñida con la utilización industrial y comercial de la misma. Los científicos deben perder miedo a las patentes. Una patente no mata un descubrimiento, es la única acción que garantiza el avance de un descubrimiento. Ninguna empresa quiere apostar por un descubrimiento que no está patentado. Aquí tenemos que aprender de Estados Unidos, que en 1980 aprobó una ley que permite patentar descubrimientos con dinero público, del Centro Nacional de Salud; ésta fue la base del boom biomédico de Estados Unidos, un campo que ha creado 200.000 puestos de trabajo.

¿Esto se puede hacer aquí sin que las empresas se aprovechen incorrectamente del dinero público?
La investigación realizada con dinero público ha de permitir que se aprovechen de ello las empresas, pero pagando el precio correspondiente a la institución pública responsable.

"La gente debería estar orgullosa de poder contar con una institución como el Parque Científico. Tenemos que salir a la calle y explicar que lo que estamos haciendo mañana será útil e importante para sus vidas".


La torre D del Parque Científico, donde se encuentran el centro de innovación, el auditorio y las salas de reuniones.

Usted decía que uno de los objetivos del PCB es recuperar buenos científicos que trabajan fuera. ¿La diáspora de "cerebros" sigue dificultando el avance de la ciencia en nuestro país?
Ha sido un problema dramático durante los últimos ocho años. Primero tengo que decir que estoy completamente a favor de que los jóvenes investigadores salgan al extranjero. Es bueno que salgan, que conozcan las grandes culturas científicas norteamericana, alemana o inglesa. El drama no es que vayan; es bueno y es necesario. El problema es que no vuelvan.
Que no puedan volver, porque muchos quieren volver y no encuentran un puesto de trabajo en condiciones...
En los últimos años, el problema se ha agravado porque la universidad se ha colapsado. La universidad no crece, las plantillas están llenas y la natalidad no crece. Realmente, la universidad, ahora, no necesita más profesores docentes. Pero no puede ser que las plantillas sean siempre las mismas, sólo que con profesores más viejos. Por eso, ahora creo que hay esperanza para la gente que quiere incorporarse a la investigación en el Estado español. Están los programas Ramón y Cajal e Icrea, que facilitarán la incorporación de investigadores basada en las necesidades de investigaciones.

"La ciencia se hace sumando esfuerzos y con muchos colaboradores. No sé si
resolveremos el problema de la diabetes, pero estamos realizando nuestra pequeña contribución a este y muchos otros temas de gran importancia científica y social".

¿Pero estos programas no son un "parche" temporal que acabará creando los mismos problemas de contratación temporal de años atrás?
Estos programas son más serios.

Cuando estos jóvenes investigadores que vuelven del extranjero acaben los contratos de cinco años, se encontrarán otra vez en la calle...
La investigación comporta esta realidad. Siempre nos hemos estado quejando de los científicos funcionarios. Pues ahora ofrecemos contratos. Creo que para un investigador joven es peor ganar una plaza para siempre. Honestamente, creo que a una persona de 30 o 32 años que viene de formarse en Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, hacerla profesor en una plaza fija hasta que tenga setenta años es arriesgado. Lo que debemos hacer es ofrecerle un programa de futuro. Ofrecerle un contrato de cinco años y la posibilidad de, si lo hace bien, subirle el sueldo y ofrecerle un nuevo contrato de larga duración. Después de unos años de buen trabajo, entonces sí que hay que ofrecerle un contrato fijo.

Este modelo, estilo americano, es difícil de hacer realidad en una comunidad científica que, hoy por hoy, está llena de personas con contratos fijos que no siempre han demostrado su competencia profesional...
Por eso decía que es importante liberalizar.

Liberalizar y acabar con la endogamia. En las universidades españolas hay grupos tan cerrados en sí mismos que hacen imposible la entrada de buenos científicos de otros centros o de jóvenes formados en el extranjero...
Éste ha sido uno de nuestros pecados capitales. La universidad debe entonar un mea culpa grandioso por la endogamia.

¿Cómo se soluciona esto?
Es difícil. De momento, lo que debemos hacer es no empeorarlo. En gran parte es lo que decíamos antes, es un problema de funcionariado; ahora es difícil cambiar lo que ya está hecho.

¿Por qué ha pasado esto?
El problema principal es que ha habido impunidad. El sistema de selección del profesor universitario permite la absoluta impunidad del tribunal: nadie es responsable ante nadie. La única solución es que las personas que escogen al profesorado sean responsables de lo que puede pasar, si escogen a la persona inadecuada han de pagar por el error; que los miembros del tribunal de selección sepan que, si lo hacen mal, tendrán que responder por su decisión. Una vez más hemos de cambiar la legislación, no hay suficiente con poner más dinero...

Ahora que vuelve a hablar de dinero, ¿hemos tocado fondo en lo referente a la disminución de inversiones en investigación científica?
La inversión en materia de ciencia y tecnología creció mucho en el Estado español desde 1982-83 hasta 1991-92. En la última fase del Gobierno socialista ya hubo una fuerte reducción de las inversiones en ciencia. El primer Gobierno del Partido Popular también fue fatal, y la cuestión sólo ha empezado a mejorar ahora, cuando en Cataluña nos encontramos con la conjunción mágica del conseller Andreu Mas-Colell y en Madrid con la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

¿Es real el incremento de las inversiones que anuncia la ministra Birulés?
Como mínimo hay esperanza.

¿No hay trampa con la suma de investigación, desarrollo e innovación tecnológica cuando añade a la innovación todas las inversiones en el campo militar?
Ya les dejamos hacer un poco de trampa. Mientras haya un incremento real para investigación básica, dejaremos que digan que la suma total es más alta de lo que es en realidad. Lo importante es que la inversión crezca, y tengo fe en que habrá un incremento significativo. Por primera vez después de ocho o nueve años de oscuridad, ahora, si no estamos fuera del túnel, como mínimo vemos una luz al final del túnel.

¿Quién ha hecho posible este cambio?
Quizá fue que el presidente del Gobierno central se dio cuenta de que estábamos haciendo el ridículo. Los científicos han contribuido a destapar este problema. También ustedes, los medios de comunicación, han hecho su aportación para este cambio. La ciencia, cada vez más, preocupa e interesa a los medios de comunicación.

¿Esto significa que la sociedad en su conjunto reconoce la importancia de la ciencia?
No estoy tan seguro de que el conjunto de la sociedad sea consciente de eso. Éste es otro de nuestros pecados: los científicos no hemos tenido suficiente capacidad para comunicar, no hemos sabido transmitir la importancia social de la ciencia. La gente debería saber que ha de estar contenta y orgullosa de poder contar con una institución como el Parque Científico de Barcelona. Tenemos que salir a la calle y explicar que lo que estamos haciendo hoy en los centros de investigación mañana será útil e importante para sus vidas.

La ciencia puede ser importante para combatir enfermedades tan extendidas como la diabetes, por ejemplo. Por cierto, usted, con la dedicación que le exige el PCB, ¿no se verá obligado a dejar de lado su importante labor en el estudio de la diabetes?
Tendré que dedicar más horas, pero debo hacerlo compatible. Mi laboratorio continuará trabajando. Sería una mala jugada por mi parte dejar la investigación. El proceso de poner en marcha el PCB quizá tardará uno o dos años más y, en este período, mi investigación se resentirá un poco; pero, afortunadamente, tengo un equipo bastante senior y eso permitirá tirar adelante.

¿Qué líneas de investigación tienen en marcha en su equipo?
Mi laboratorio siempre ha estado interesado en el problema de la utilización del azúcar. Cómo el azúcar se guarda y se almacena después de las ingestas de alimentos y cómo este proceso, cuando es defectivo, causa la diabetes. Si el azúcar no se elimina después de comer, se queda en la sangre y eso causa la diabetes. Intentamos averiguar cuáles son los mecanismos que fallan cuando aparece la diabetes. Recordemos que la diabetes es la enfermedad más abundante en estos momentos en todo el mundo. Ahora, el 6% de la población mundial es diabética y dentro de 25 años este porcentaje subirá hasta el 8%. Es la enfermedad más cara para el sistema sanitario en costes directos. Pese a que los diabéticos ahora no se mueren como hace unos años, hay que hacer un esfuerzo para mejorar su calidad de vida. Por eso hay que seguir investigando, para curar la diabetes y para encontrar mejores alternativas de tratamiento. La parte básica de mi investigación es entender cuál es el problema y la parte aplicada es encontrar remedios para esta enfermedad.

Una investigación que ha conseguido aplicaciones prácticas muy importantes: un producto a base de tungstato sódico.
Cuando estaba estudiándolo, nunca pensé que estaba haciendo transferencia de tecnología, pero acabamos descubriendo un producto que podía ser un sustituto de la insulina activo por vía oral. Esto sería una mejora muy importante en la calidad de vida y el tratamiento de los diabéticos, con la ventaja de que no provoca hipoglucemia. La insulina es un magnífico tratamiento; pero, aparte de tener que inyectarse, el gran problema es que si te pones poca no hace efecto y si te pones demasiada eliminas demasiada glucosa y pierdes el conocimiento, se produce un shock hipoglucémico. El producto que hemos descubierto presenta la ventaja de que baja la concentración de glucosa si el nivel está muy alto, pero si la concentración es baja, no provoca ningún efecto.

¿En qué fase se encuentra este descubrimiento?
Esto surgió de una investigación básica. La Universidad de Barcelona hizo una patente, fue la primera patente que vendió la Universitat de Barcelona. La patente la compró Química Farmacéutica Bayer y ahora estamos colaborando en desarrollar la idea en un producto, algo que no puede hacer ninguna institución pública: es un proceso largo que cuesta decenas de millones. Se ha completado la fase de investigación preclínica, se han realizado todos los estudios de toxicología y de acción in vitro. Se han realizado los estudios con animales de experimentación, se ha completado el dossier y se está presentando esta documentación para poder iniciar las fases de investigación en humanos. Han tenido que pasar cuatro o cinco años de experimentación in vitro y con animales, y ahora tenemos un acuerdo con el Hospital Clínic para empezar la fase de experimentación en voluntarios humanos. Las pruebas han sido muy positivas, la toxicidad del producto es baja, su efecto es beneficioso...

Unas pastillas que sustituirán a la insulina con patente de la Universitat de Barcelona...
Sí, si este producto llega a las farmacias, será una fuente de ingresos importante para la Universitat de Barcelona. Ya se recuperó parte del dinero que se invirtió en la investigación básica y, de acuerdo con las cláusulas del convenio firmado, si el producto se comercializa, la UB tendrá un porcentaje del precio de venta. En este caso, el retorno a la universidad puede ser millones de veces la inversión inicial.

Sobre todo porque, desgraciadamente, la diabetes es una enfermedad en aumento. ¿Se sabe por qué está creciendo el número de casos?
Existen algunos factores genéticos, pero está muy claro que el incremento de la incidencia de la diabetes está relacionada con los estilos de vida. El cuerpo humano está más preparado para pasar hambre que para tener sobrealimentación. Por primera vez, ahora hay grandes cantidades de población que tienen cantidades ilimitadas de comida. La otra causa del incremento de la diabetes es que cada vez hay más gente que se gana la vida sin hacer ejercicio. El exceso de consumo de alimentos, sobre todo grasas y dulces, y el sedentarismo son los dos principales factores que, sumados a la predisposición genética, hacen aumentar la incidencia de la diabetes. Esto ocurre especialmente en los grupos humanos que han cambiado repentinamente de dieta, como los aborígenes australianos, donde hay una verdadera plaga de diabetes.
¿Cuál es la importancia de los genes en la aparición de la diabetes?
El componente genético es especialmente importante en la diabetes tipo II, la diabetes del adulto, la que muchas veces está asociada a la obesidad. La tipo I, la de los jóvenes, no tiene un componente hereditario, hay una predisposición genética muy pequeña. Lo que está claro es que la diabetes no está relacionada con un solo gen, no es monogénica. Posiblemente hay docenas de genes que pueden predisponer a la diabetes y probablemente la diabetes se presenta en personas que tienen varios de estos genes, pero aún pasarán muchos años antes de que se pueda completar esta investigación.

Con toda seguridad, desde el Parque Científico de Barcelona y el Institut de Recerca Biomèdica contribuirán a poner remedio a este y a algunos otros problemas que afectan directamente a la salud y la calidad de vida de las personas...
Hoy en día, la ciencia se hace sumando muchos esfuerzos y con la colaboración de muchos equipos. No sé si resolveremos el problema de la diabetes, pero seguro que estamos trabajando y realizando nuestra pequeña contribución a este y muchos otros temas de gran importancia científica y social.