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EL OBSERVATORIO



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Panorama de incertidumbres

Texto: XAVIER GÜELL
Director de "Barcelona Economia"
Gráficos: LAURA QUESADA


Durante los últimos meses ha sido constante el goteo de noticias que dibujan un escenario económico lleno de incertidumbres en todo el mundo. Las previsiones de crecimiento del PIB y del empleo continúan revisándose a la baja en la mayoría de las grandes áreas económicas. Día sí y día también, grandes empresas anuncian nuevos expedientes de regulación de empleo. Los mercados financieros continúan sin una tendencia definida, sometidos a una notable crisis de confianza que mantiene agarrotados a la mayoría de los inversores. Una crisis que se agudizaba a medida que se debilitaba el crecimiento norteamericano. La incógnita que ahora se plantea es si este proceso ya ha tocado fondo o no, y hasta qué punto la economía europea se resentirá de ello.

En el marco de una economía cada vez más globalizada, en el que el volumen de negocio y la rentabilidad de una buena parte de las grandes empresas presentes en nuestro país -y, en definitiva, su capacidad de generar puestos de trabajo y mantener los niveles de empleo- se ven impulsados por los crecimientos de diversos mercados, todo lo que eran ventajas durante la fase ascendente del ciclo económico se disipan como si nada cuando la tendencia se invierte. En esta situación, sin embargo, aquellas empresas que han apostado por la internacionalización de su actividad se aprovechan de la mayor capacidad de maniobra que les asegura su carácter multinacional. Operar en diversos mercados equivale a diversificar el riesgo empresarial, ya que es improbable que todos evolucionen a la baja en el mismo momento y con la misma intensidad.
La evolución de la economía catalana y, en consecuencia, de la metropolitana debe analizarse cada vez más desde esta perspectiva de integración en la economía mundial. Es por este motivo por lo que a medida que gobiernos y organismos internacionales revisan a la baja el crecimiento del PIB que se espera para este año, tanto en lo referente a la economía española como a la de la UE, hay que esperar una evolución igualmente a la baja del crecimiento económico del área de Barcelona. Una variación que debe tomar como referencia las previsiones oficiales que sitúan el ritmo de crecimiento de la economía española levemente por encima del tres por ciento -prácticamente un punto menos que la tasa del año 2000- y el de la UE en torno al 2,8 por ciento. Previsiones de crecimiento que a la luz de experiencias pasadas hay que valorar más como trayectorias de referencia que como objetivos alcanzables.

"La construcción residencial ha sido, un año más, una de las actividades económicas más expansivas pese a perder fuerza a medida que avanzaban
los meses".


Situándonos en el caso concreto de la economía de Barcelona y su entorno metropolitano, recordemos que el año 2000 se cerró con un crecimiento del PIB cercano al cuatro por ciento, gracias al dinamismo de las exportaciones de productos manufacturados y también a la evolución de la mayoría de los servicios en venta. Eso no impide que algunos resultados de final del año empezaran a mostrar síntomas claros de desaceleración. Ese es el caso de la construcción residencial, de la inversión en maquinaria, de la compra de bienes de consumo durable, de los propios índices de producción industrial e, incluso, de algunos aspectos del mercado laboral. Una ralentización del crecimiento de la actividad económica que no se puede desligar del impacto producido por el repunte de la inflación y de los tipos de interés sobre el consumo privado. Un impacto reforzado por la negativa evolución de las cotizaciones de los activos financieros.

UNA SELECCIÓN DE INDICADORES DE COYUNTURA
  Indicador Periódo Valor Absoluto Var.(%) internaual 2000/1999
(%)
1999/1998
(%)
Puerto
Tráfico de mercancía

Total (miles de toneladas)
Embarcada (miles de toneladas)
Desembarcada (miles de toneladas)
Contenedores (miles de Teus)
Tránsito total de pasajeros


Ene.Feb. 2001
Ene.Feb. 2001
Ene.Feb. 2001
Ene.Feb. 2001
Ene.Feb. 2001


4.908
1.714
3.194
203.195
63.771


3,1
4,8
2,2
-2,3
-21,3


6,9
12,6
3,8
12,4
3,4


12,7
7,8
15,6
12,8
29,4
Aeroport
Tránsito de pasajeros

Total (miles)
Línea Barcelona-Madrid (miles)
Internacional



          1T 2001
          1T 2001
            1T 2001



4.451
1.068*
1.950



9,2
12,0
12,1



13,7
17,9
15,7



7,6
6,0
14,2
Precios y salarios
IPC.Barcelona (província) (%)
IPC. Cataluña (%)
Ganancia mensual mediana (ptas) Barcelona
Ganancia mensual mediana (ptes.) Provínicia
       
      
       març 2001
        març 2001 
         4T  2000
                 
        4T  2000

-
-
285.878

272.267

4,1
4,0
2,0

2,9

4,2
4,2
1,5

2,3

3,4
3,5
-

-
Consumo y turismo
Matriculación de vehículos (província)
Pernoctaciones hoteleras (miles)

 gen.feb. 2001
 gen.feb. 2001

39.100
-

-3,8
-

-2,6
2,5

14,8
1,9
Construcción y precios de suelo residencial
Superfície nueva prevista en las licencias (m2)
Habitajes iniciados
Precio medio venta habitajes nuevos (pta/m2)

           
          1T 2001
 
          4T 2001
          1T 2001




3.541
360.283




-30,5
13,2


-16,4

1,5
19,6


19,0

21,5
6,1
Mercado de trabajo
Parados registrados
Tasa de paro (%)
Afiliados activos R.G. de la Seguredad Social
Contratos indefinidos

      marzo. 2001
      marzo. 2001
      marzo. 2001
          
            1T  2001

41.419
6,1
975.000

31.127

-5,4
--
3,4

-1,8

-7,4
6,1
4,5

-1,8

-11,6
6,6
2,8

30,5


Los primeros datos disponibles de este año evidencian claramente la acentuación del proceso de ralentización del crecimiento económico que ya se intuía después del verano del año 2000. El impulso de un sector comercial renovado, añadido a otro buen año turístico y a la espectacular expansión de las ratios de actividad en el conjunto del transporte, especialmente de larga distancia, permitieron un cierre de año posiblemente más optimista de lo que era previsible. Una valoración fundamentada en el hecho de que el empleo continuaba claramente al alza, mientras que el paro alcanzaba las cotas más bajas de los últimos veinticinco años.
Los diferentes indicadores de la actividad industrial metropolitana correspondientes a los primeros meses del año evidencian crecimientos muy moderados de los volúmenes de producción al amparo de la demanda exterior. En el conjunto de Cataluña, los índices de producción industrial reflejan, por primera vez en los últimos seis años, un leve retroceso de los volúmenes de producción. Un descenso que por su poca entidad, y dado que todavía no es generalizable en la mayoría de los sectores, no se ha visto reflejado de momento en un incremento de las correspondientes cifras de paro.

"Según los registros de la Seguridad Social, el total de ocupados en la región metropolitana a finales de año superaba por primera vez los dos millones,
después de un incremento anual del 5%".


En relación con el tráfico portuario de mercancías, el incremento de cerca del tres por ciento registrado durante el primer bimestre frente a un crecimiento del 12,5 por ciento de un año atrás y, especialmente, la limitación del ritmo de crecimiento de la carga general a sólo un tercio del de un año atrás reflejan la intensidad del enfriamiento de la actividad productiva y de la demanda de consumo del área de influencia del puerto. Es especialmente destacable la tendencia al estancamiento, después de siete años de expansión continuada, del tráfico de contenedores.
En lo referente al tráfico de viajeros por el puerto y el aeropuerto, las evoluciones durante los primeros meses de este año han sido radicalmente dispares. Junto a un considerable descenso del número de usuarios de los servicios que ofrece el puerto -tanto de ferris regulares como de cruceros turísticos-, los casi 50.000 pasajeros de media diaria que han pasado por el aeropuerto durante el primer trimestre representan un aumento de cerca del diez por ciento en relación con el mismo período del año 2000. Las previsiones de cara al resto del año apuntan a una leve recuperación de los datos de pasajeros por vía marítima y también a una moderada reducción del crecimiento del tráfico aéreo. Una ralentización que no ha de evitar que antes del verano se alcancen los 20,5 millones/año, el doble que durante el año olímpico.
Otro indicador que últimamente no deja de alcanzar nuevos máximos históricos es el del número de ocupados. Así, durante el primer trimestre de este año se ha consolidado ampliamente la cifra de dos millones de ocupados en la región metropolitana según los registros de afiliaciones a la Seguridad Social. Casi la mitad de este total trabajan en Barcelona o en empresas que tienen en esta ciudad su domicilio social. Sin embargo, no es menos cierto que la consolidación de estos niveles se ha producido a la vez que se moderaba el crecimiento del empleo, se ralentizaba el descenso del paro y se reducía la contratación laboral. En concreto, el ritmo de descenso del paro en la ciudad central se ha situado en el último mes de marzo en el 5,4 por ciento, la mitad que un año antes. En el resto del entorno metropolitano y de Cataluña, la desaceleración ha sido incluso más contundente, con reducciones de las cifras de paro total puramente testimoniales y con repuntes, por primera vez en muchos años, del número de parados en los sectores de la construcción y de los servicios.

La combinación de comportamientos notablemente expansivos con otros contractivos probablemente será la norma de la evolución de las economías metropolitana y catalana durante la primera mitad de este año. El mantenimiento de las tensiones inflacionistas en torno al cuatro por ciento dificulta notablemente la reducción significativa del diferencial inflacionista que la economía española -y, en consecuencia, la catalana- mantiene respecto a la europea. Un diferencial que, trasladado a los costes de producción de las empresas y a los servicios exportables, incide negativamente vía precios sobre la competitividad y el atractivo de sus productos en una economía globalizada. Un impacto que, aunque nunca es deseable, sí que es especialmente contraproducente en una coyuntura como la actual, caracterizada por la creciente debilidad de la demanda. El cambio de tendencia que se observa en el mercado laboral se tiene que interpretar como una primera señal en esta dirección.