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Joaquim Homs,
explorador de formas musicales


                                      TEXTO:JORDI MALUQUER

A punto de cumplir 95 años, el violoncelista Joaquim Homs ha compuesto más de doscientas obras, pero su producción es poco conocida. Jordi Maluquer glosa la figura de Homs con la esperanza de que algún director se enamore de este músico y grabe su obra sinfónica.


Glosar la figura de Joaquim Homs es una labor compleja. En primer lugar, por la abundante producción del compositor: con paciencia se ha conseguido clasificar más de 200 obras. En segundo lugar, el hecho de que una gran parte de éstas, en especial las sinfónicas, no se ha estrenado. En tercer lugar, su talante vanguardista y explorador de las formas musicales, ya que, avanzado a su tiempo, tanto al oyente como al comentarista les falta perspectiva para situar su obra.
Joaquim Homs vio interrumpida la difusión de su producción por la Guerra Civil. En 1939 la Sociedad Internacional de Música Contemporánea programaba su Dúo para flauta y clarinete. Después de un expediente interno de la compañía de petróleos en la que trabajaba como ingeniero, se trasladó tres años a Valencia, hecho que le alejó del medio musical, en el que empezaba a ser reconocido. Con ocasión de sus noventa años, los programadores del país comenzaron a hacerle caso. Ahora, el próximo 21 de agosto cumplirá los 95. Confiamos en que este hito sea el comienzo de un auténtico "Año Homs".
Homs, que hizo la carrera de violoncelista, empezó a componer con total libertad. Se le podría calificar de músico "atonal", o sea, que no componía sobre un tono musical prefijado. Discípulo de Gerhard -que a la vez lo fue de Schönberg, formulador del serialismo- acabó aceptando los postulados, adaptados a su manera personal, de esta doctrina musical que él rebautizó como "dodecatonismo", que basa la composición en una serie de doce tonos en una secuencia, libre en el planteamiento pero rígida en la sucesión. Homs se lanzó de cabeza a esta autolimitación porque, según cita de Strawinsky su biógrafo Josep Casanovas, "cuanto más vigilado se encuentra el arte, más limitado y trabajado, más libre es" y como salida a la angustia del "todo me está permitido" antes de componer.
A Homs le marcó la desaparición en 1967 de su esposa, Pietat Fornesa, pintora exquisita, con quien construyó una especie de pequeño paraíso siempre evocado en su obra hasta hacer suyo, con los años, uno de los sentimientos de Rabindranath Tagore que ha musicado: "La pena de mi corazón se ha convertido en paz / como el atardecer entre los árboles silenciosos". También ha dedicado gran parte de su tiempo a biografiar y a difundir la obra de Robert Gerhard, sin duda el compositor catalán más importante del siglo XX. Hay que mencionar el respeto con que ven la obra de Homs los demás compositores, que reconocen su coherencia compositiva, la maestría y el hecho de ser una voz dialogante.
Ya en los años setenta en un reportaje en Tot art, uno de los primeros espacios culturales televisivos, se hablaba de los tres compositores catalanes de más peso: Mompou, Montsalvatge y Homs. Un compositor variadísimo dentro de su homogeneidad: hay piezas de contenido denso y otras, como él mismo explica, que son una simple sucesión de sonidos que encuentra placenteros. Su gran talento y la sinergia que le ha dado su carrera de ingeniero se aprecian especialmente en las adaptaciones de una obra original a otros instrumentos o formaciones. Afortunadamente, una serie de intérpretes de calidad nos han facilitado su conocimiento y nos lo han acercado. Ahora es necesario encontrar el director que se enamore y nos dé y grabe su obra sinfónica.